Me asomé en sus sueños.
Una lagartija me espantó al correr de espaldas sobre la chimenea dorada entre algodón y frituras..
No lo podía creer, yo estaba en el rincón de sus sueños...
en el tibio y acalorado rincón de sus sueños...
pero tenía frío.
Suertes por todos lados, iluminaban azul-fantasma las migajas de miedo y tortura en el sillón de sus recuerdos;
basura celestial y tartamudos recortes de sueños pasados, impregnaban el ambiente.
Tomé un pedazo de paz que llevaba en los bolsillos de boy escout... (nunca sabes quién la pueda necesitar),
y la puse sobre las sombras de sus deseos...
Ahí estaba... estirando las manos al fuego que no le calentaba...
y volteaba y me miraba....
y abría la boca... pero ...
no decía nada
... vio el pedazo de paz...
me sonrió...
un agradecimiento misericordioso se vislumbró en su mirada...
y una lagrima de tiempo recorrió mi calma...
dormido...
cuando abría mis ojos...
que despertaban.
Pedro Eduardo
Noviembre/2008.
