jueves, 31 de enero de 2019

ADELHEID



Don Jesús sonreía cada que me veía correr en el pequeño patio de su casa. Me recuerdo con cinco años aproximadamente disfrutando de todos los integrantes de la familia: Noel, joven extraordinario que había llegado a ser un estudiante de excelencia; Rosalba, la chica bellísima e inteligente que junto con Yolanda (Mi tía) e Irma (entrañable amiga) hacían una fórmula única de armonía, amistad y belleza, extraordinaria y ejemplar; y Abel, el arquitecto rebelde que siempre iba más allá de sus palabras provocando admiración por su talento. Cuando había fiesta en la casa de Don Jesús, era feliz y disfrutaba además de ver a mis tres chicas favoritas, escuchar melodías raras que robaban mi atención porque me encantaban, sobre todo cuando las bailaban Doña Mary y Don Jesús. Recuerdo que lo disfrutaban y en su bailar transmitían su disfrute al ritmo de "Las Coronelas", por ejemplo, o cuando bailaban “La Bala”. 

Don Jesús era genial porque me hacía correr y reír mucho... sólo recuerdo eso... que me hacía correr y sonreír mucho... no recuerdo el juego que jugábamos… pero, cuando me llamaba, con lo que yo creía que era un apodo... “Adelaida”, llegué a pensar que era un sobre nombre o así le llamaba a su perrita que habría tenido tiempo atrás: "Adelaida"… provocaba que lo mirara con un gesto de “¿qué?”. 

Ayer murió Don Jesús. Yo le llamaba Don Chucho... Y hasta el día de ayer, cuando lo recordaba con gran cariño y sonrisas en mi corazón, tenía la gran duda de por qué me decía "Adelaida"... 

Llegamos de su sepelio e inmediatamente me fui a buscarlo en la web. Me quedé con la primera definición y me hizo sentir una gran ternura y admiración por ese entrañable Señor: 

"Adelaida es un nombre propio femenino de origen germánico en su variante en español. Deriva del antiguo nombre germano Adelheid, compuesto de athal (nobleza) y heid (aspecto), por lo que significa "de noble aspecto".* *Wikipedia, la enciclopedia libre https://es.wikipedia.org/wiki/Adelaida_(nombre)" 

"Adelheid: De Noble Aspecto" 

¡Me encanta! Y no me importa si él sabía o no ese significado, o si de esa manera le llamaba a su mascota, algo o a alguien... Me encanta recordarlo e imaginar en su sonrisa mirándome correr y reír pensando en que veía en mi figura de niño, una persona de "noble aspecto"... corriendo a sus brazos… 

Ayer murió un ser “Adelheid”, extraordinaria persona y de gran nobleza… Adiós a Don Jesús. 


Pedro Eduardo. 
Julio 11, 2016.

martes, 29 de enero de 2019

CHOCOLATE


Piel de chocolate calientito
recortados por suspiros en la lluvia
dame de tu aliento despacito
notas musicales... mieles partitura...


Chocolate de piel
con sorbitos de besos
en textura de miel
y sabores extensos...


... Hey, ven a mi, muerde tiempos
hoy, no es ayer... y es incierto
¿Ser, Chocolate, o no ser?
No es una cuestión de poder
ah, no te importe nuestro ayer

... (Ven)
calentemos nuestros cuerpos.


Pedro Eduardo
 Mayo, 2015.



MÁS DE 43


Arribita del cerrito, entre la noche y la nieve,
cuarenta y tantas estrellas que no veo...;
El frió de su inmensa soledad...
Son palabras que no alcanzan a describirla.

Su martilleo en-muda, en-negra,
mancilla el alma;
               tristezas warp entre hoyos negros
                                taladran el silencio 
grandes como la nada...
             inmensas como la nada
                          vacías como a nada
                  ... nada. 
                  
Yo no busco una estrella, ni a Santa, ni a reyes, 
busco
más de cuarenta y tres...

Mi conciencia se esconde ahí
en la llaga,
entre las cenizas hipócritas
y titilar de ojos rojos
que atraviesan tinieblas
miedo...
a no tener miedo.

Cuánta verdad hay ahí
en mis motivos
para partirles su madre

Cuánto odio se genera
en la impotencia de pretender olvidar
que no soy lo que pudiera
y que bien pudiera lo que no...

Y tú, que el alma te sabe a hiel,
cierra tus ojos
                   descansa el alma
imagina un sueño
                ...
tengo fe.

... Vamos a despertar.


Con respeto y cariño fraternal, para aquellos que sufrieron la perdida de más de 43 de Ayotzinapa, Guerrero, México.

Pedro Eduardo
Diciembre/2014

NOSTALGIA


La nostalgia es linda en su fondo, no en su forma; es como la tristeza…  Ambas duelen, pero de la nostalgia emana una savia de sabio disfrute; desconoces su melodía, pero su música es adecuada y deseas estar abrazado al universo del...

“Quiero estar solo”
“Quiero llorar”


Y tibia, lenta, 
inunda el deseo de ser
estómago en la mente

abajo del esternón;

ahí, más abajo
en el borde suave
donde la miel suaviza en hiel
y las almas deshacen el alma
al borde del abismo

Abismo al borde del ocaso
ocaso al borde de la noche
noche a punto de locura
y locura que no es
excepto un borde, 
burdo

de un dulce amargo

                                 de nostalgia.


Pedro Eduardo
Enero/2019

lunes, 28 de enero de 2019

LLEGAR

Cuando al fin llegó a la meta, miró su alma y se dio cuenta de lo que había llevado consigo durante esos años: ojos colgando de miradas inciertas, pedazos de incertidumbre atadas a cuerpos completos de afectividad supuesta, consejos enmohecidos de tiempo y agregados de "este es el camino"... bla, bla's, llenos de egoísmos y montones de adjetivos propios de quién suele llamarse a sí misma: "de bien".

Ella, espíritu sonrisa en labios, sin prisa y con sabiduría, propia de la experiencia adquirida en esos tres años de libros y cuadernos dormidos, se fue quitando los pesados bultos de encima, poco a poco.  

Al terminar, frente al espejo de un futuro brillante, miró su reflejo que momentos atrás sintiera antiguo y de otros. Era sumamente hermoso... y al fin suyo; giró sobre sí misma y observó la tersa espalda de su verdad, se tocó suave, dulce, de arriba a abajo y de principio a fin.... 

Desnuda del mundo, asomó en sus ojos el brillo diamante de su belleza adolescente... sonrió, acomodó su alma que en tenue color de rosa inocente vibraba al borde de sus catorce...  y se dijo, muy cerca de si, al oído de su conciencia: 

 " Compréndelos, 
no eres de ellos 
y ellos, se creen en ti... 
siempre que lo desees 
podrás deshacerte de todo y todos ... 
y tú, 
no estás sola. .. 
nunca, 
siempre ... 
estás contigo ".



Pedro Eduardo
Para Andrea, en su graduación 
de educación básica.
Julio 15, 2014

ESTO ES POESÍA

Quieres saber
el sabor
de las palabras.
-----------------------
No es pregunta.
-----------------------
Él... no sabe.
Y tú tampoco
al preferirlas.
----
El sabor de las palabras

está en el sentir 
por quién escribes.

Se labran sobre los poros de su piel
que impregnan el ambiente cuando le miras,
se imaginan en su mirada,
color a...
---
Kiara estelar.
Aura y silueta por los pasillos
respirando
libre de pensar
almas.. de palabras....
de oraciones que rezan
sentidos
sin sentido...
porque ya no están
se han perdido
en lo que escribo
---
La poesía, no se dice...
se siente
se huele
se lame
se traga..
---
Se llena de palabras...
para hacer palabra.
---
La poesía se escribe en su nombre
y con su nombre
---
es parte del mundo
que no existe en el papel
sino en el viento
del sentimiento...
y éste
no puedes agarrarlo
no puedes detenerlo
vuela sin regreso
y para eso..
oye...
basta una mirada...
que pague con sus ojos...
y apague lo que sientes
cual los tuyos
en los míos...
porque cuando me miras
pones aromas
en las espaldas de cada letra
polvo, punto, coma y ritmo
tibia y suave
haces tuya mi palabra
haces tuyo
lo que escribo...
---
Esto sí es poesía
no lo que él
no sé...
de ti,
qué quiso....
---
Pedro Eduardo
Octubre, 2013.

domingo, 27 de enero de 2019

SI EL DESTELLO

No.

Así parecen decir tus ojos

No si el gris
      no si el sol.

Y si el destello te merece,
      una sonrisa.

Un impulso 
       vuelo quebrada y azul
                 entre espuma perla.

Gigante y sola.

                 La vela sopla
y transpiras letras...

¿Por qué no alas?


Pedro Eduardo
  Enero/2000

sábado, 26 de enero de 2019

A LA OFICINA (LA ALFOMBRA)



Hoy anduve por el bosque de la gran ciudad.


Me dijeron que ahí encontraría una alfombra mágica que me llevaría al castillo de las sonrisas...

Un monstruo de timbre cubierto del asfalto matutino me dio las claves...

Pero solo me interesaba la clave con la que podría encontrarla en el “adondefuera” café.

Algunos caballeros de la andanza matutina con espadas indiferencia, pulseras tic-tac-exacta e inclina cabezas digitales en mundos alternos y cuántica moderna en gestos de inteligencia, intentaron detenerme…  

pero ya saben... fuerte y seguro, veloz y grande.... fresco regadera y montado en mi Corcel optimista de color azul mañana, emprendí la búsqueda de esa alfombra con la esperanza de ver las olas en movimiento… de sus pestañas.

Y ahí estaba, en el día a día, en el aroma cotidianidad entre esmog algodón y tenues grises acariciando el color de mi pensamiento... alegre y sol.

A la entrada del espacio abierto y gris, la alfombra mágica, estaba custodiada por Locura y Reflexión...

No sé qué sucedió, pero al recordar su mirada, tomé la emoción de mi sable sensación, amagué a Locura que intentaba detenerme, la elevé por los recuerdos de mi inocencia y la metí a la boca de mi destino donde se deglutió entre dientes de esperanza.

Reflexión luchaba por lo que había visto su parsimonia, pero ya no estaba Locura... y ahora, bajo su trascendencia de filósofa barata, vestida en satín blanco de estrella con calma sinuosa, entró en mi espíritu.... en mi alma... donde se quedó dormida.

Yo, alimentado de quienes la custodiaban, tomé la alfombra mágica y subí con mi Corcel en ella… y juntos volamos a su encuentro.

Ya en lo alto de su grandeza, toqué la ventana de invierno con aroma de café... estaba en la torre más alta.

Al asomarse, ella, miré sus ojos de cristal y viento... espejo y mar.… sol y cielo... café y menta.

Sin pensarlo tomé sus manos... ambos recogimos sonrisas y nos llenamos los bolsillos de vida, portafolios, café y menta; aromados de su perfume, salimos de ahí subidos en mi Corcel.... sobre la alfombra mágica... 

Alfombrado de amor, menta y café… rumbo a la oficina.

Pedro Eduardo
Marzo/2010/2019

miércoles, 23 de enero de 2019

A TRAVÉS DE LOS DINTELES CELESTIALES



Encontrar una razón para explicar un suceso triste o alegre,
en ocasiones depende de fuerzas desconocidas...
para nosotros... para cualquiera.



Kimer Ed.

    

   Jugaba en los dinteles celestiales.  Su cuerpo estaba hecho de una esencia cristalina, suave e intangible como el perfume de la belleza misma.  Sus ojos eran tan especiales que maravillaban a los ángeles de Dios y, aunque la mirada de esa comunidad celestial tuviera mucho en común, los ojos de este ángel destacaban por mirar más allá…   de los dinteles celestiales.



      A principios de marzo de aquel año, en una hermosa tarde con cielo de azul intenso, aire fresco corriendo por las nutridas copas de árboles llenas de aves, en ese pueblito pintoresco del norte de la república mexicana y sur de Coahuila, entre Saltillo y Torreón, donde los nogales tiran nueces, las granadas pintan de carmesí los caminos, los aguacates son robados por los niños más atrevidos y los viñedos crecen esperando fermentar los mejores vinos del mundo, cantaban las campanas de la catedral a una mujer que ese día se unía al amor de su vida vestida de blanco.
                                                                                                                      
     
      Esa mujer, aunque sencilla y común a las pueblerinas de ese lugar, destacaba por tener un don en sus ojos, el brillo que emanaba de ellos era celestial, lleno de luz, halos de energía se sentían al estar junto a ella y cualquiera a su lado se extasiaba de santa paz inexplicable, al sentir su alma proyectada por sus ojos, a cada mirada, llena de amor y misericordia para con sus semejantes, siempre optimista a donde quiera que miraran sus ojos, eran amor… tanto que, una tarde intensamente azul , sucedió lo inesperado.


      Al estar tendiendo la ropa recién lavada, miró al cielo que mágicamente se pintaba de mil colores por un momento.  Solo fue una mirada.  Se sintió inmensamente feliz y creyó que era necesario agradecer, aunque no supiera de qué se trataba; por unos segundos se había sentido desfallecer y pensó: “qué rara emoción”


      En el cielo aquella esencia espiritual siempre inquieta, había cometido un error al traspasar con su mirada los dinteles celestiales.  Sus maravillosos ojos no lo pudieron evitar.  Se sintió aturdido por un momento. Solo fue una mirada, dijo.  Sumamente interesado por algo que nunca había visto desde esa cámara celestial que le era ocasión de dolor y sentimiento desconocidos, decidió pedir su misión …  en el destino humano.


      Su ángel guardián le dio un “no” definitivo.  Le expuso además que era uno de los seres consentidos de Dios única y exclusivamente a los servicios divinos dirigidos al y por el Señor.  Aquel ángel al no entender lo que sucedía en el interior de su esencia comenzó a llorar.  Su ángel guardián queriéndolo consolar, le dijo: “Tal vez terminado el periodo decretado por el Señor, podrías escoger el camino que quieras, pero...”  el llanto del pequeño ser lloró, lloró y lloró. En su pequeña espiritualidad no cabía la idea de ver pasar el tiempo sin saber lo que provocaba aquel sentimiento por lo menos una vez más.  ¡Solo una vez más!, ¡Sólo una vez más!, se repetía a cada momento; comprendió el porqué de prohibirles mirar a esas ventanas que, casualmente miraban hacia un espacio conocido como Tierra.  Pero ahora, ese sentimiento le envolvía completamente de tristeza y amargura… y así lloró, lloró y siguió llorando; esa alegría que envolvía su cámara azul se fue tornando gris oscuro… y eso a la vista de Dios, llamó su atención.


-          Qué te ocurre pequeño mío.  Tú el más pequeño de mis pequeños.

-          Padre, la fuerza de mis ojos han atravesado los dinteles celestiales, he visto algo maravilloso, extraño… Pero hermoso, e hiriente a la vez, duele.  Tú eres bueno conmigo, Padre, porque lo has permitido, pero si tú quisieras…

-          No sigas.  – el Señor lo interrumpió- Conozco la razón.  Tú eres designio por y para mi…

-          Padre, -el ser pequeño rogaba- sería solo un momento, si tu quisieras…   sólo un momento y regresaría.

-          El ir a ese mundo no es como imaginas, no pertenecemos en este momento, ni somos parte de esos destinos y, hablas de un momento…, al regresar, se podría causar el mismo dolor o mayor al que tú sientes ahora…   

-          Padre, por favor, sería sólo un momento…

      

     El Señor, al mirar su cristalina y pequeña figura, empañada por el llanto sincero de su alma, pero también viendo la fuerza de su convicción en cada palabra pronunciada, a pesar de su estatus celestial, dijo…:


-          Sea.


      A un mes posterior a la boda, aquella mujer supo que estaba en cinta.  No lo esperaba, de hecho, era una agradable sorpresa por el tipo de control que según pensaba, supervisaba de manera puntual.  Según dijeron los recién casados entre risas, acaso Dios así lo quiso; sonriendo y felices de lo que había acontecido inmediatamente en sus cabezas comenzaron a planear la llegada del bebé, pensando en la necesidad de una recamara más, fantaseando si sería niño o niña, qué nombre le pondrían, tal vez el de él o el de ella, ¡no, el de tu mamá no!; qué sería de grande, a dónde lo llevarían cuando tuviera cierta edad y si acaso fuera ingeniero, estrella de cine, científico o gay, a mí no me importaría, dijo ella… a mí tampoco, dijo él… no me conoces bien aún…  en medio de risas, besos y abrazos, llenos de emoción e incertidumbre, en ella atravesó un pensamiento cual una centella de nostalgia que no entendía… pensó: “¿Ya comenzaron los achaques?”.  


      Y el día llegó.


      No habían pasado más de siete meses cuando llegaron las contracciones a la media noche.  Con una configuración humana, aquel pequeño ser que ya no lo era, no podía resistir la tentación de mirar aquellos ojos que le cautivaran una tarde de cielo inmensamente azul.  Al tener conciencia de sí misma (era niña), y al verse en el vientre tibio pero acuoso de donde sólo escuchaba extraños pero hermosos ruidos, quiso ver cuanto antes lo que en ese lugar no podía sentir de igual forma.


      Fue tan rápido. En el silencio de esa madrugada se escuchaban pasos a prisa y gritos opacos entre ruidos pronunciados anunciando la llegada repentina de un integrante más de la familia; el marido entusiasmado y con los nervios hechos nudo, corría por toda la recámara y sala buscando la maleta que había puesto en un lugar estratégico para el gran día sin darse cuenta de que aún no traía los pantalones puestos.                


      Ya en el hospital, ese pequeño ser angelical, al verse en esa configuración humana aun desconocida, supo que contaba con muy poco tiempo.  Le habían parecido eternos los últimos días y deseaba ver a su madre frente a frente.  Ese era su fin último, ya la había escuchado, olido, sentido, fundido toda su esencia hasta su alma…. Pero las cosas se veían mal, había un sentimiento de angustia y cierto dolor desconocido… y pensaba ¿así es con los humanos?… y gritaba… pero no le escuchaban… Sólo faltaba lo que más había deseado desde aquella vez a través de los dinteles celestiales:  mirarle una vez más a los ojos... y hablarle.


      Y nació.


      En ese momento de grandeza donde el dolor se confunde con la felicidad para la madre al escuchar el llanto del amor verdadero, la pequeña, muy pequeña bebé, aun sentía la esencia celestial en un nuevo cuerpo.  En medio de su desesperación al verse separada de su madre imploró la ayuda del Dios todo poderoso.  Pero nada ocurrió y agotada se cerraron sus ojos.   Al abrirlos nuevamente, vio esos ojos a través de una cámara de cristal con dos agujeros que le permitían estirar una de sus pequeñas manitas, pero… ¿cómo decirle a mamá que sólo estaría un momento? …. ¡Cómo decirle que pertenecía al Señor y partiría muy pronto!… Ahí estaban, esos maravillosos ojos tristes inundados de cristales cayendo precipitadamente al piso y preguntándose sin obtener respuestas… ¿qué tienes mi niña, que quieres decirme?… La bebé descubrió con tristeza que no podía decir nada como lo había imaginado en aquella cámara celestial deformada en recuerdos casi imperceptibles, nada… excepto… Tal vez si… ¡sí!... sus ojos, su mirada… aquello que les había conectado en una tarde inmensamente azul… aquello que les había conectado en una emoción desconocida… Y en medio del ruido de una tarde de hospital, de sensaciones de sabia con sabor a hiel, dolor e inmenso amor, se abrió un espacio de silencio…  mudo silencio en el que dos miradas se conjugaron en compasión, perdón y amor eternos… momento donde mamá introdujo la mano derecha por uno de los orificios de la incubadora, tomó su pequeña manita que inmediatamente se aferró a uno de los dedos de aquella sensación cálida y…  la mirada de ambos seres, nuevamente, se fundió en una metamorfosis de sentimiento, ternura y amor espiritual indescriptible… la mujer, lloró preocupada….   ¿Qué te pasa mi amor?, ¿Qué quieres decirme con tus ojos?, la pequeña con un rayo de luz y brillo en su mirar, al fin dijo en un esfuerzo extraordinario con su mente: “Te amo, mamá, gracias por estar aquí, te amo…. Tengo qué regresar… tal vez en otro cuerpo, tal vez diferente, no lo sé… pero mi Padre está contigo, y regresaré, seré yo… te amo, mamá, perdóname.


      Al día siguiente, el pequeño ser angelical hablaba con el Señor… le agradecía al Padre celestial por permitir estar con esa persona a la que había conocido como su madre…  aunque fuera sólo por un momento:  Entiendo lo que me dijiste antes de partir a ese mundo; Señor… ¿Cómo podría evitar ese sentimiento de dolor que provoqué a mi familia?…  Por favor, Padre, que no sufra nadie por mi causa... Hazles saber que regresaré, por favor, diles que volveré… que terminada mi estadía contigo, me lo permitirás de una u otra forma… y que mientras llega ese día, estaremos unidos en el vínculo de amor en el que nos conocimos a través de los dinteles celestiales.


      El Señor, compasivo y comprendiendo aquel dolor, dijo: Sea.


      Al poco tiempo de lo sucedido con su bebé, esa excepcional mujer recibió un mensaje que le enviaba uno de sus hermanos, contenía este cuento que acabas de leer, tal cual.   Como nota final decía:   al saber tu sufrimiento, por la pérdida más grande de tu vida, quise encontrarle una razón a la sinrazón… algo que explicara…. que respondiera a un necesario “por qué sucedió” y sabes qué, Dios me iluminó.



FIN.


Pedro Eduardo
  Agosto/1993

martes, 22 de enero de 2019

ES




Aroma blue en ayer

hoy a brillo y medio
oscuro en una brisa
rato y roto, sueño aquel
ahora, luna llena… es.

Mar en olas… pies
intentos en vaivén

Fijo al horizonte  
azulado en cerezas  
miel e
invierno  
luz de noche
ilusión que un sueño fuera
ahora de su mano… es.




Pedro Eduardo
   Enero/2019


lunes, 21 de enero de 2019

REFLEJOS

Espejo verde jardín azul
de mirada al suelo
roce
al roce y fuego
tiempo...   Del tiempo

Ojos de robaliento
dicen la copla que te pienso
advierten silencios
imaginan
sueñan que te sueño
almohadas manos cabello
miedo escalofrío silencio
espejos fantasmas 
del tiempo.


Pedro Eduardo
Agosto/2001.


sábado, 19 de enero de 2019

EL AZUL, CEREZA




Toco el tiempo

extiendo

las manos
 los ojos
las rodillas besan la tierra
mi fortuna
su vientre

Es universo
su mano pierde miel
 mi deseo
gemidos 
los cardinales
...suspiro 
de suspiros 


La quimera
alas
su vuelo
 tocan el lago
las aves vuelan
y el azu  
cereza...

Pedro Eduardo
Jul/09

viernes, 18 de enero de 2019

CHARLY



Charly, así se me ocurrió nombrar a un perrito de la calle con cara de French Poodle. Cuando lo encontré, el antropomorfismo en su actitud era de tristeza, soledad y abandono. Le llamé y de lejos, parecía observarme y pensar. Su mirada era sumamente triste. Por un momento creí que estaba lastimado y fui hacia él. Me miró, lo acaricié y hubo una afinidad hermosa y tierna, aunque un tanto indiferente. Cuando me retiraba del lugar, me di cuenta de que me miraba de lejos, le pedí a uno de mis sobrinos con quienes había ido a jugar a ese parque, que fuera por él. Sin ninguna resistencia abordó mi auto. Rumbo a mi casa lo dejé en la estética canina y posteriormente al recogerlo, me lo regresaron con cara de Cocker y moñitos en las orejas. La estilista con una sonrisa en la cara me dijo “es niña”. Charly se había convertido en Charlotte. 


Cuando llevaba a pasear a Wisdom, mi perro, (cocker, por cierto), Charlotte nos acompañaba. En un principio tenía miedo, no quería separarse de mí, pero en dos semanas de paseos diarios, terminó por disfrutarlo. A cada paseo, pensaba en lo agradecida que debería estar conmigo al haberla salvado de la situación de calle en la que la había encontrado; sin embargo, al paso de los años, me doy cuenta de que el salvado y agradecido soy yo. Porque cada que veo un perrito en la calle, abandonado y a su suerte, me recuerda a la dulce Charlott y reflexiono agradecido: Gracias a ti Charlotte, me siento un ser humano más piadoso por haber hecho lo que hice contigo; una niña como tú, menos en la calle, es bueno para el espíritu… es bueno para mí. Gracias.
Charlotte

jueves, 17 de enero de 2019

SOY LEYENDA



Tomo entre mis ansias
al viento;
la posibilidad

Las miradas
tocan el alma

Viento al fin...
vuela

... Soy leyenda

El imposible
besa el futuro...
tu vientre...

                           No he vivido...
                                        en tus ojos lo descubro

A tu lado
en tu mirada
en el mundo
lapso eterno
fui...

En la mía...
Soy, leyenda.


Pedro Eduardo
Noviembre/2010.

martes, 15 de enero de 2019

ETERNO



En la cumbre exacta de su mejilla

Mordiendo su mirada

divaga una caricia…

cuerpo y dátil

tenue sombra

un vértigo que empieza…

y no acaba.




Pedro Eduardo
Mar 09, 2016

CRISS




Casual de sonrisa en mirada abierta

Rubíes vivos cubiertos de sed y beso
Imantan mil palabras del sol y viento
Siempre de amor, ella, ser etéreo…
Suave y sutil… esencia sentimiento.
-
¿Por qué no te robé un beso?
-
En el viento, la mar, el cielo
la sonrisa y el abrazo 
y la tierna, dulce y táctil
Sensación de un beso suave…
en tu mirar… a, en, mí.
-
¿Por qué no te robé al cielo?
-

Porque… con tanto amor…
en sus manos de mirada,
de sonrisa...
podría morir.

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En su cumpleaños,
A mi niña: Criss
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Pedro Eduardo
Mayo/25/2015.