viernes, 23 de diciembre de 2022

MENSAJE NAVIDEÑO Y AÑO NUEVO 2023: Energía

 

Somos cíclicos y ascendentes, aunque relativos; una forma evolutiva natural.  Este año 2022 aprendí que más allá del bien y del mal lo que nos pasa es simple y menos complicado de lo que nos inventamos. 

 Somos energía.

Verlo así, nos conviene; desaparece toda concepción del bien y el mal; arriba-abajo; blanco-negro, Etc.  

Mi ser es como una batería: se alimenta de diferentes fuentes humanas. 

Este año para mi no fue agradable.  Pero verlo así contradice lo aprendido; lo agradable o desagradable no existe... Sólo es energía.

Verlo así me conviene, ayuda a fluir lo que soy: energía.

Más que aceptación, fluyo.

Lo único que debo aprender ahora es cómo asimilar sus efectos, y cómo ascender en mis ciclos; auguro que es natural, pero quiero aprender a ser consciente de ello.

Otra cosa que aprendí este año es que, todo cambia de forma constante.... No se detiene.

Conclusión: te fue bien, o te fue mal; ya pasó, pasará o está pasando...

Y todo tiene un fin: tu evolución; aceptarla o no, proyecta una actitud ante esta vida a la que sugiero, amar intensamente.

 Feliz navidad y próspero año nuevo 2023.

viernes, 4 de noviembre de 2022

EQUIS IV - SANTO DOMINGO



La primera vez que vi el Pedregal de Santo Domingo me pareció un lugar mágico;  un mar de piedras nacidas del volcán Xitle, envuelto en verdes silvestres y múltiples animalitos; chapulines o langostas, verdes y enormes en mis manos, víboras que nombraban alicantes o sincuate;  hermosos camaleones con forma de pequeños dinosaurios; renacuajos que posteriormente se convertían en ranas; jicotillos o abejas volando de flor en flor;  catarinas, toritos, de uno y mil colores; arañas multicolores y enormes tarántulas, Etc. 

Y de todos, había historias o leyendas; nuevas, antiguas o inventadas.  Por ejemplo la leyenda del sincuate o alicante, que era la antagonista de una mujer que recién había dado a luz y por las noches cuando amamantaba a su bebé, se quedaba dormida cansada de la jornada en la ciudad y justo en esos momentos, llegaba esta víbora que apartaba al niño de su regazo y le daba de mamar su cola, mientras ella, la víbora, se amamantaba de la leche del seno de la madre de aquel niño que meses después moría desnutrido.  Recuerdo muy bien la cueva donde se aseguraba que la habían visto hacer tal aberración demoniaca.  Otra leyenda que me encantaba, era la del enorme perro negro que aparecía sólo a aquellos niños que habían hecho alguna travesura;  lo extraordinario de esta leyenda era que la contaban adultos; otra que era genial, era la del ropavejero que anunciaba: "se compran zapatos viejos, ropa usada; cambio, vendo o compro por igual", incluyendo a niños latosos; escucharlo venir era terrorífico, si en tu conciencia sabías que habías hecho alguna travesura, lo mejor era esconderse bajo las cobijas de tu cama.

Las mascotas más exóticas que he tenido en mi vida, fueron las que disfruté en Santo Domingo: tuve dos pequeños camaleones en dos distintos tiempos:  algunos los llaman de montaña, otros cornudos, ambos fueron hermosos y muy dóciles;  les daba hojas verdes que encontraba inmediatamente al salir de mi casa que en ese entonces era de láminas de cartón... Los dejé ir porque parecían más contentos libres que en mi caja con arena.

Otra de mis mascotas preferidas eran los jicotillos o escarabajos de polen; insectos amarillos con manchitas negras y los cuales podías atrapar fácilmente, les amarrabas con un hilo una patita y tenías la oportunidad de manipular un helicóptero con forma de insecto volador; ahora no me causa gracias haberlo hecho.  

También tuve dos renacuajos que crecieron alegres en los tambos que teníamos para almacenar agua;  vivieron felices hasta crecer enormes y convertirse en hermosas ranas; igual las dejé ir en mi jardín una noche a la luz de la luna.  

Por las noches en ciertas temporadas del año, las luciérnagas eran y son, donde quiera que las halla, hermosas;  pero nosotros cuando las agarrábamos las embarrábamos en nuestra ropa haciendo una cruz que duraba durante algunos minutos iluminada.  Tampoco me da gusto decir eso; yo creo que ahora lo recriminaría.  De hecho eso no lo aprendimos solos, alguien debió enseñarnos cómo se hacía.  

Además tuve dos tortugas de tierra, arañas de colores en mi jardín que no tocaba, pero que cuidaba no molestar para ver sus enormes telarañas tan bellamente construidas;  de vez en cuando les arrojaba una mosca sin alas y veía maravillado su desempeño.  

Pero la mascota que más recuerdo y con tanto cariño es mi primer perro, lo llamábamos: Kaiser;  mi papá le había puesto ese nombre. Tenía colores negro con amarillo que me recordaba al extinto tigre de Tasmania.  Del Kaiser tengo la mejor anécdota de mi niñez en Santo Domingo.  Yo tendría 7 años y tenía como tarea trasladarme de Copilco el alto donde vivíamos, a darle de comer diariamente ya que él se encontraba al cuidado del terreno del pedregal.  La tarde que no se ha borrado de mi memoria es aquella cuando llegué a darle sus alimentos y me recibió como siempre, yéndome a encontrar a metros de distancia con ese olfato canino que tanto admiro.  Le daba de comer y  terminando, jugábamos al investigador y su sabueso y nos íbamos a inspeccionar, piedras y más piedras, hierbas y más hierbas; corría, me escondía, y me encontraba; las piedras parecían pocas para investigar; cansados de jugar y cuando la lluvia comenzaba, esa tarde nos fuimos a la casa de cartón y nos quedamos dormidos en el catre improvisado que mi padre había comprado para esos casos.  No nos dimos cuenta cuánto tiempo pasó y ya había oscurecido.  Rápidamente encendí una de las veladoras que ahí teníamos, abracé a mi perro y sin más, con la presión de no saber la hora que era, me despedí de él.

A medio camino, mi papá ya venía a mi encuentro preocupado porque me había tardado de más.  Pero oh, error...  Mi papá me preguntó, ¿no dejaste nada prendido?...  Espantado le dije, sí, una veladora...  ¿Y no sabes que en cuanto se termine se puede incendiar la casa?, las laminas son de cartón y están impregnadas de petróleo... Nos regresamos para el gran gusto del Kaiser... Y... Ya no recuerdo más. Las casas que se incendiaban en ese entonces era pan de todos los días.

La nostalgia de aquel día, aquella tarde, aquella siesta con mi perro después de haber jugado, el abrazo al despedirme de él...   Lo recuerdo con gran cariño...  Y muy, muy agradecido con él porque ese momento en mi niñez, fue uno de los momentos más hermosos y felices que recuerdo.

He aquí su poema:

KAISER

En la casa de cartón

con el hambre en la mirada

juntos comimos del pan de la mañana

entre piedras de volcán 

y colores de araña

dinosaurios miniatura, 

renacuajos en charcos de agua, 

inocentes y silvestres

niños ambos de ternura

verdes, rocas de volcán y lluvia

juntos... Eternos 

abrazamos la aventura.



Kimer Ed- Enríquez

   Noviembre 2022

jueves, 3 de noviembre de 2022

VAMPIRO (Edición 2022)


Esa noche la seguí hasta su casa.

Por primera vez, después de tantas veces pensarlo, la seguí hasta su casa. 

Estaba seguro de que me había visto observarla cientos de veces al salir de aquel viejo bar.  En algunas ocasiones acompañada, otras sola.

Llovía.  

Serían las dos de la mañana y el centro de la ciudad comenzaba a abrir sus brazos a las ratas del asfalto, a los vagabundos que buscan y sacan la basura queriendo saciar o limpiar el alma… 


Llovía.


Ahora sé que se dio cuenta que la seguía;

en su momento me perdí en la fantasía

de robarle dos palabras y el anhelo

de tocar su cabello.

Imaginaba sorprenderla con un beso profundo

y eterno de amor.


La lluvia no cesaba,

era de esas lluvias que te mojan los recuerdos y la eternidad de cada uno de ellos 

como pequeñas fotografías incoloras y manchadas de tanto recordar…

De tanto llover el alma.

 

Mi pensamiento y cada uno de mis pasos divagaron detrás ella.  

 

Al llegar a su casa, abrió la puerta y se quedó inmóvil...

Era mi invitación.

Entré.


El olor y la imagen a bar de medianoche, habían desaparecido...

 

Me tomó la mano y me llevó a su cama.

 

No dijimos una sola palabra,

se quitó la ropa e hicimos el amor...

 

El ambiente se impregnó de lascivia, sentimiento y deseo...

suave y táctil... Dulce y dátil…

Boca y miel

lluvia y madrugada...

Piel sobre piel.

 

Cuando desperté, no volví a ver el día,

aun y cuando la última hora que recuerdo haber visto,

eran las 06:00 de la mañana...

 

En un golpe de mareo comprendí,

al ver su belleza...

 

Estaba feliz... Efusivo y feliz...

El alma, no pesaba…

No la sentía…

Y en una sensación de endeble flaqueza

Mi cuerpo todo

tenía sed…

                   Mucha sed.


 Kimer Ed-Enríquez

    Nov. 2010-23

  

miércoles, 30 de marzo de 2022

HOY ES VIERNES (Al despertar)





                                         https://youtu.be/xR0DKOGco_o

Amarillos sol y analógicos

                                      fluorescentes

                                      sobre negro;

azules y rojos en            eterno desorden

                                       enfocan;

                     lagañas al horizonte parpadean

                sobre un reloj de pared adelantado

           el despliegue exacto de dos mñam, mñam,  

con mi boca y lengua

                               entre ocres de hierro

y saliva seca... 


Flota en la seda fantasía

                que envuelve en mi cuerpo

                                               el heno de oprobio, ya no de Pravia

                en un ambiente de: ¡abre la ventana!...

                               pero...

                                               ¿Y dejar escapar los sueños?...

Decúbito lateral con la diestra en mi cara

                un dejo de baba sobre la almohada y mi nariz;

                               una sonrisa

                                               y

un pedo por salir...                                             los  regresan:



                El silencio del vaso con agua

                               las sobras de un café

                               unos lentes, 

                               dos apuntes

                                               esperan

                               tendrán que esperar...

hoy es viernes.



Kimer Ed - Enríquez.

   Marzo - 2022

miércoles, 16 de febrero de 2022

ME DIJO, LE DIJE. (De la serie: "Soy de por acá")

 


Son las tres de la mañana y nuevamente mis vecinos andan en la fiesta. No me molesta que hagan fiesta.  Lo que me caga y preocupa es que luego terminen peleando y con pistola en mano tirando balazos.  La última vez, mataron a la Denis, así le llamaban a la perra a la que cada rato le pegaban. Escuché clarito cuando dijo la vecina, ya deja esa pistola Martín… Ya deja esa chingadera.  De repente se escuchó un disparo y la voz de la vecina que llorando decía, ay, mira, chingada madre, ya mataste un perro.  Después supe que era la Denis.  Nunca imaginé que le fuera a llorar a la perra a la cual maltrataba cada que se sentía abandonada por su marido, me refiero a su dueña. Francamente yo dije, gracias a Dios ya va a descansar en paz esa pobre perra.  Y es que cada rato le pegaban.  Yo no entiendo por qué tienen animales si no los quieren. No faltaban cada tres o cuatro noches a la semana los gritos de la vecina diciendo, “ora, ya tú hija de tu pinche madre, hazte pa’lla, pa’llá, hija de la chingada, y zas, zas”, y el llanto de la pobre Denis.  Yo varias veces encabronado, por la ventanita de mi baño  gritaba al cielo sin atreverme a ser directo, “¡ya dejen a ese perro!”.  Hubo un día que sí le dije a la vecina cuando de lejos la veía lavando y sabía que nuevamente se iba a desquitar con la Danis; no le pegue vecina, es un perro, ellos no pueden defenderse y no saben lo que hacen, no sea malita, no lo pegue.  Y ya sonriente me decía, es que luego no me hace caso, pinche perra;  pero yo le insistía, no saben lo que hacen, vecina.

Un día mi amado perro se metió a su jardín y se comió las croquetas de la Denis; de inmediato vino muy seria a dar cuenta del robo que acababa de cometer mi perro, pero yo no estaba y mi mujer fue la que recibió la queja.  Por lógica, mi mujer casi la manda a la chingada diciendo que cómo sabía que había sido el Wisdom, mi perro, el que había agarrado la pinche comida de la Denis.  Yo, ya enterado de lo sucedido, le dije a mi mujer,

‒Ay, vieja, ¿pero es que no conoces a este tipo de gente?... Y luego, qué pasó, qué le dijiste o en qué quedó todo;  y mi mujer me dijo,

‒ Pues nada, que le pagara 10 pesos o que le comprara unas pinches croquetas; y yo le dije, que no, y ya se fue. 

Yo, sabiendo que la señora me veía con cierto morbo cada que nos encontrábamos en la calle, le dije a mi mujer,

‒ Dame una bolsita de croquetas, deja se las llevo.  Mi mujer me dijo

‒ No mames. Y yo le contesté,

‒ Chingáo, espérate, aguanta, ya verás por qué te lo digo, siempre es bueno no andar mal con esa pinche gente loca. 

Y le llevé las croquetas. Toqué la puerta con una moneda y cuando salió le dije muy atento y con un tono de voz sensual. 

‒ Hola, buenas tardes, mi esposa me comentó que hubo un problema con mi perro ‒ Ella también muy coqueta y sonriente me dijo:

‒ Ay, sí, es que se comió las croquetas de mi perra; yo le dije,

‒ Pues de antemano le ofrezco una disculpa y mire, como usted guste, le doy los 10 o 20 pesos, usted dígame; o mire, aquí le traigo esta bolsita de croquetas, que, son para la Denis, ¿verdad? Y ella me dijo, ‒ Sí; y yo le dije,

‒ La Denis me cae muy bien, se ve una linda perra y muy fina, no recuerdo de qué raza son, pero se nota que es de buena raza.  Ella me dijo,

‒ Ay, sí ¿verdad?, gracias; déjeme las croquetas, y disculpe pero es que…;

‒ No se preocupe ‒La interrumpí‒ al contrario, la disculpa es mía, que pase buenas tardes, Saludos a la Denis, y sonriendo le dije‒ Dígale que disculpe al Wisdom, mi perro; y ella con la bolsa en las dos manos, llevándoselas a su regazo, y levantando un pie terminó diciendo

‒ Igualmente, jajaja, sí ¿verdad?

Creo que desde entonces le bajó a la forma de maltratar de la Denis. Pero ayer la mataron. Después de tomar hasta embrutecerse y como siempre comenzar a discutir, se oyó que sacaron la pistola y zas, se oyó el balazo.  Menos mal que fue a la Denis, escuché que dijeron. Yo digo que, porqué no se llevaron a uno de ellos mismos. Y bueno, la Denis al fin va a descansar en paz.

 

Kimer Ed

Enero/2022