Y
sin duda es donde el "ahora" nos ha "alcanzado"; tal vez y
aun "estando en ella", (comentábamos de la física cuántica). Alcanzado, porque hasta ahora la empezamos a
conocer, (por lo menos yo); aun estando en ella, porque, ¿A caso hemos estado
en otra parte?.
De alguna manera lo
había predicho cuando definía el tiempo como algo inexistente, (irónico) siendo
un jovenzuelo; o también cuando describía el circulo, afirmando que éste no
tienen "principio" ni "fin" y sin embargo, están ahí ambos
extremos, inmersos en sí mismos.
Sin
embargo, la evolución existe y la veo como frontal-circular y ascendente; sería
importante preguntarnos, ¿hacia dónde vamos? pero de hecho continúa siendo una
de nuestras máximas interrogantes desde los viejos tiempos junto con otras igual
de enigmáticas: ¿de dónde vengo?.
Cuando miro la lejanía, me gusta. Mirar a las estrellas cuando el clima
o el lugar las dejan ver, es algo que disfruto en sobre manera. Ese placer me
hizo preguntar. ¿Por qué?, ¿Por qué disfruto ver la lejanía? Pero además esa lejanía tiene tintes de nostalgia por algo que desconozco, nostalgia en el alma. Desde muy joven siempre he creído que fuimos
abandonados. Pero no sólo eso, además de ser abandonados, pienso, que hemos
sido maldecidos por "aquello", que aún no sabemos "qué o quién
es": Dios, el destino, la naturaleza, los extraterrestres, Etc. Somos un
programa informático de ceros y unos, donde cuánticamente, estamos malditos y sentenciados a pensar y
preguntarnos, eternamente, "por qué" o, por qué quiero ser "más y mejor", sin
saber cuál es el límite de "más o mejor" y tal vez
sin darnos cuenta que eso, tampoco existe. Preguntarme eso, y no saber qué, contestar... Duele. Por lo menos a mí. Y cuando duele, yo, me escabullo a las
esquinas más profundas de mi ser y pateando sus escombros, donde en ocasiones
me encuentro pedazos de sí mismo y mundos vividos, los cuales me hacen revivir
o me intentan matar; ahí, me doy cuenta que el dolor, tampoco existe. Entonces
comprendo o siento, que me acerco a la comprensión humana. Y asciendo en la
poesía. No estaba, y estoy; sin ser, he sido... Y tan cierto es lo que digo,
que ahora, no lo sé, pero ¿Pudiera, ser?.
Entre otras, muchas otras concepciones, esto no deja de ser poesía.