jueves, 21 de noviembre de 2019

ATENCIÓN AL PÚBLICO



-- Pero no me amenaces!!
-- ....
-- Órale pues...
-- ...
-- Órale... que la pases bien con tu amiga. 


Después de ese breve diálogo... Lágrimas.  Esas lágrimas que, cuando estás de este lado, las bendices, recuerdas y añoras..  

Los ojos, sus ojos, vestidos de profundidad cercana, 
alejados de una realidad intacta, 
atorada en los recuerdos que 
sujetos a la suerte de una mente, 
deambulan sonámbulos y continuos, 
buscando algo qué hacer, 
y que retraídos 
se contraen, 
abstractos e inciertos 
en una exclamación... :

por qué...
Por qué es así..??
...

Esa tarde, ella, en su cubículo de orientación y atención 
sin gente que atender, 
se quedó, (o más bien, yo me fui) 
limpiando con pedacitos de papel higiénico, 
unos ojos que lloraban 
una ausencia... 
de sí mismos.

Pedro Eduardo
Nov -19

jueves, 7 de noviembre de 2019

ENTRE PARÉNTESIS (y comillas) II


A partir de preguntar sobre, “¿A qué vendrán los extraterrestres?”, llamó mi atención un amigo cuando subrayaba con ahínco: “Están sumamente interesados por saber qué es lo que nos da esa capacidad (rara para los extraterrestres, pero atractiva) de “Sentir como sentimos”, les asombra la sensibilidad humana”. Otro de los que estábamos en esa charla amena, destacaba que, “en realidad somos nosotros mismos, pero en el futuro”.
Al término de la velada, me quedé sumido en una reflexión que me trajo a escribir lo que leen: “Si los extraterrestres “grises” somos “nosotros” en el futuro, y venimos a nuestro presente atraídos por la capacidad que tenemos para “sentir”, ¿Qué fue lo que, en ese futuro, de donde vienen (o venimos), “nos” hizo insensibles?” 
Es aquí donde cavilé. Cuando a nosotros, como seres humanos nos acontece un evento con el cual padecemos, sufrimos, lloramos o sencillamente nos duele como una pérdida (un reloj, el celular, un amigo, un familiar, Etc.), deseamos profundamente alejarnos de ese sentimiento. Es algo que nadie quiere y procura alejarse, de ser posible, hasta la eternidad; porque hasta en ello, tememos sufrir (Me refiero a la muerte), y a propósito de esto último, agregaría al sentimiento de una “pérdida” el sentimiento del “miedo” a lo desconocido.
Sentimientos. De pérdida o de miedo. 
Nos olvidamos por completo de que, finalmente, son sentimientos. Yo lo llamo, (al sentimiento), aquella esencia con lo cual nos distinguimos como seres únicos y “divinos” ... en este mundo. Con ello no quiero decir que los demás seres (a parte de los humanos), no son únicos y divinos, no; lo que digo es que, no en todos, se tiene la conciencia de que es así, excepto en los humanos. Por ello digo que es “aquello” (el sentimiento y la conciencia de) lo que nos hace “humanos” y… sí, “divinos”.
Pero descubrí que la “conciencia de”, en realidad, no es tal. Porque si en realidad lo fuera, nos encontraríamos con que identificaríamos lo que la mayoría conocemos como “aceptación”. O sea, si tienes conciencia de tus sentimientos, sabrías que es la parte que nos identifica “esencialmente” como seres humanos; esa parte “divina” que nos convertiría en “parte de Dios”, y que aun no conocemos.
En realidad no sé (soy muy escéptico), si existan los extraterrestres y si éstos vienen del futuro a disfrutar de nuestra manera de “sentir” .... no lo sé. Lo que sé, es que tendría sentido si así fuera. Cada que nos alejamos del dolor y buscamos el placer, dejamos parte de nuestra esencia divina. No digo que busquemos el dolor para ser nosotros mismos, no. Lo que digo es que, cuando el dolor se presente, así como abrimos nuestra aceptación al placer, no eludamos el sentimiento natural del dolor. Hablo de Fluir. Hablo de transitar por este mundo aceptando todo aquello que nos hace seres humanos... conscientes... divinos. 
Hay un sentimiento que todos conocemos... “El Amor”. El amor, en el contexto adecuado, es el sentimiento que se distingue (a diferencia de los otros sentimientos) en que contiene en sí mismo “dolor y placer”. Un ejemplo claro es cuando nos enamoramos. Nos duele, pero... ¡oh, por dios!, no cambiaríamos por nada ese sentimiento cuando intercambiábamos por primera vez esas miradas mutuas y recíprocas con el ser “amado” y.... Nos llenaba el alma... o nos la quitaba... sin dejar de ser un sentimiento único. Es aquí donde digo que el Amor, es un ejemplo perfecto, para señalar que los sentimientos, son esencialmente divinos y por lo tanto, parte de nuestra naturaleza. 
Para terminar. 
Se termina el 2019 y quiero compartirles; cuando partieron a otros mundos (porque así tuvo que pasar y así quiero creerlo), algunos de mis seres queridos..., y cuando por primera vez tuve miedo a la muerte (porque también así pasó)... aprendí algo esencial en mi vida que sólo había “entendido de las letras”, (para ello por supuesto, tuvo que pasar el tiempo que ya ha pasado)... : “Que el dolor cuando se acepta (dándose tiempo), deja de ser una carga pesada para volverse en una suave sabiduría... una dulce y suave sabiduría”... esto ya lo había compartido pero no como ahora, porque ahora no sólo lo entiendo y te lo regalo... sino que ahora, te lo regalo porque lo comprendo... Así pues, te deseo, Amor, Salud, Prosperidad... y “aceptación para todo lo que venga”, en este próximo año, 2020. FELICIDADES¡¡¡

HE VISTO LA META


He visto la meta y así imagino a ese ser eternamente sonriente;  ayer ascendiendo por una escalera del transporte colectivo, mochila al hombro en la que llevaba mi pc, tableta y cables, ropa del ejercicio matutino, ropa de vestir para el trabajo, ropa de prácticas profesionales (bata y karategi)... libros, cuadernos, pequeños "guarda comidas"...  loción, gel, peine... muda (bóxer y calcetines) que parecieran hablar reclamando mi mundo a cuestas...

ascendía lento...  

"¿Vale la pena?  

¿Para qué vale la pena?...  

¿Para quién?..."


Así, 
te vi a los ojos abiertos
en un cuarto oscuro
con mirada de luz... 
pequeña, brillante... 
al final.


Paralela y en reflejo
al estímulo sonriente
de un cuarto oscuro...
con luz...
al final... 

cansancio de nota
en un temblar de tiempo musical...

escaleras que...
no sé si suben
o bajan...

los últimos escalones,
la mochila rechinando
en ese andar a paso... lento,
lentes caídos...

atrás...
abismo...

al frente...
escalones... más.

Escalones...
cuarto oscuro
con luz ...
sonriente.

Boca abierta
y en un sutil

"te espero"
en tu mirar...

dije...

mirando al frente,

cabeza arriba:

"¿Sabes?...

estoy a un paso

                             del final."

Pedro Eduardo
 Abril/2014

miércoles, 6 de noviembre de 2019

NO SOY


En la partitura oculta de mi ser

tocan y cantas ocasos sin letras

tus ojos vuelan en notas nuevas

un rostro sin dientes

en notas izquierdas

silencios y octavas

octavas en tercias

sin ser tu canción

ni el viento que vuelas

no soy tu equilibrio

de un faro sin ruedas

cuerpo sin noche u ojos que duerman

o la Sinfonía… canto sirena...

No soy tus canciones, yo soy tu quimera.



Pedro Eduardo
   Nov/2019