jueves, 21 de noviembre de 2019

ATENCIÓN AL PÚBLICO



-- Pero no me amenaces!!
-- ....
-- Órale pues...
-- ...
-- Órale... que la pases bien con tu amiga. 


Después de ese breve diálogo... Lágrimas.  Esas lágrimas que, cuando estás de este lado, las bendices, recuerdas y añoras..  

Los ojos, sus ojos, vestidos de profundidad cercana, 
alejados de una realidad intacta, 
atorada en los recuerdos que 
sujetos a la suerte de una mente, 
deambulan sonámbulos y continuos, 
buscando algo qué hacer, 
y que retraídos 
se contraen, 
abstractos e inciertos 
en una exclamación... :

por qué...
Por qué es así..??
...

Esa tarde, ella, en su cubículo de orientación y atención 
sin gente que atender, 
se quedó, (o más bien, yo me fui) 
limpiando con pedacitos de papel higiénico, 
unos ojos que lloraban 
una ausencia... 
de sí mismos.

Pedro Eduardo
Nov -19

jueves, 7 de noviembre de 2019

ENTRE PARÉNTESIS (y comillas) II


A partir de preguntar sobre, “¿A qué vendrán los extraterrestres?”, llamó mi atención un amigo cuando subrayaba con ahínco: “Están sumamente interesados por saber qué es lo que nos da esa capacidad (rara para los extraterrestres, pero atractiva) de “Sentir como sentimos”, les asombra la sensibilidad humana”. Otro de los que estábamos en esa charla amena, destacaba que, “en realidad somos nosotros mismos, pero en el futuro”.
Al término de la velada, me quedé sumido en una reflexión que me trajo a escribir lo que leen: “Si los extraterrestres “grises” somos “nosotros” en el futuro, y venimos a nuestro presente atraídos por la capacidad que tenemos para “sentir”, ¿Qué fue lo que, en ese futuro, de donde vienen (o venimos), “nos” hizo insensibles?” 
Es aquí donde cavilé. Cuando a nosotros, como seres humanos nos acontece un evento con el cual padecemos, sufrimos, lloramos o sencillamente nos duele como una pérdida (un reloj, el celular, un amigo, un familiar, Etc.), deseamos profundamente alejarnos de ese sentimiento. Es algo que nadie quiere y procura alejarse, de ser posible, hasta la eternidad; porque hasta en ello, tememos sufrir (Me refiero a la muerte), y a propósito de esto último, agregaría al sentimiento de una “pérdida” el sentimiento del “miedo” a lo desconocido.
Sentimientos. De pérdida o de miedo. 
Nos olvidamos por completo de que, finalmente, son sentimientos. Yo lo llamo, (al sentimiento), aquella esencia con lo cual nos distinguimos como seres únicos y “divinos” ... en este mundo. Con ello no quiero decir que los demás seres (a parte de los humanos), no son únicos y divinos, no; lo que digo es que, no en todos, se tiene la conciencia de que es así, excepto en los humanos. Por ello digo que es “aquello” (el sentimiento y la conciencia de) lo que nos hace “humanos” y… sí, “divinos”.
Pero descubrí que la “conciencia de”, en realidad, no es tal. Porque si en realidad lo fuera, nos encontraríamos con que identificaríamos lo que la mayoría conocemos como “aceptación”. O sea, si tienes conciencia de tus sentimientos, sabrías que es la parte que nos identifica “esencialmente” como seres humanos; esa parte “divina” que nos convertiría en “parte de Dios”, y que aun no conocemos.
En realidad no sé (soy muy escéptico), si existan los extraterrestres y si éstos vienen del futuro a disfrutar de nuestra manera de “sentir” .... no lo sé. Lo que sé, es que tendría sentido si así fuera. Cada que nos alejamos del dolor y buscamos el placer, dejamos parte de nuestra esencia divina. No digo que busquemos el dolor para ser nosotros mismos, no. Lo que digo es que, cuando el dolor se presente, así como abrimos nuestra aceptación al placer, no eludamos el sentimiento natural del dolor. Hablo de Fluir. Hablo de transitar por este mundo aceptando todo aquello que nos hace seres humanos... conscientes... divinos. 
Hay un sentimiento que todos conocemos... “El Amor”. El amor, en el contexto adecuado, es el sentimiento que se distingue (a diferencia de los otros sentimientos) en que contiene en sí mismo “dolor y placer”. Un ejemplo claro es cuando nos enamoramos. Nos duele, pero... ¡oh, por dios!, no cambiaríamos por nada ese sentimiento cuando intercambiábamos por primera vez esas miradas mutuas y recíprocas con el ser “amado” y.... Nos llenaba el alma... o nos la quitaba... sin dejar de ser un sentimiento único. Es aquí donde digo que el Amor, es un ejemplo perfecto, para señalar que los sentimientos, son esencialmente divinos y por lo tanto, parte de nuestra naturaleza. 
Para terminar. 
Se termina el 2019 y quiero compartirles; cuando partieron a otros mundos (porque así tuvo que pasar y así quiero creerlo), algunos de mis seres queridos..., y cuando por primera vez tuve miedo a la muerte (porque también así pasó)... aprendí algo esencial en mi vida que sólo había “entendido de las letras”, (para ello por supuesto, tuvo que pasar el tiempo que ya ha pasado)... : “Que el dolor cuando se acepta (dándose tiempo), deja de ser una carga pesada para volverse en una suave sabiduría... una dulce y suave sabiduría”... esto ya lo había compartido pero no como ahora, porque ahora no sólo lo entiendo y te lo regalo... sino que ahora, te lo regalo porque lo comprendo... Así pues, te deseo, Amor, Salud, Prosperidad... y “aceptación para todo lo que venga”, en este próximo año, 2020. FELICIDADES¡¡¡

HE VISTO LA META


He visto la meta y así imagino a ese ser eternamente sonriente;  ayer ascendiendo por una escalera del transporte colectivo, mochila al hombro en la que llevaba mi pc, tableta y cables, ropa del ejercicio matutino, ropa de vestir para el trabajo, ropa de prácticas profesionales (bata y karategi)... libros, cuadernos, pequeños "guarda comidas"...  loción, gel, peine... muda (bóxer y calcetines) que parecieran hablar reclamando mi mundo a cuestas...

ascendía lento...  

"¿Vale la pena?  

¿Para qué vale la pena?...  

¿Para quién?..."


Así, 
te vi a los ojos abiertos
en un cuarto oscuro
con mirada de luz... 
pequeña, brillante... 
al final.


Paralela y en reflejo
al estímulo sonriente
de un cuarto oscuro...
con luz...
al final... 

cansancio de nota
en un temblar de tiempo musical...

escaleras que...
no sé si suben
o bajan...

los últimos escalones,
la mochila rechinando
en ese andar a paso... lento,
lentes caídos...

atrás...
abismo...

al frente...
escalones... más.

Escalones...
cuarto oscuro
con luz ...
sonriente.

Boca abierta
y en un sutil

"te espero"
en tu mirar...

dije...

mirando al frente,

cabeza arriba:

"¿Sabes?...

estoy a un paso

                             del final."

Pedro Eduardo
 Abril/2014

miércoles, 6 de noviembre de 2019

NO SOY


En la partitura oculta de mi ser

tocan y cantas ocasos sin letras

tus ojos vuelan en notas nuevas

un rostro sin dientes

en notas izquierdas

silencios y octavas

octavas en tercias

sin ser tu canción

ni el viento que vuelas

no soy tu equilibrio

de un faro sin ruedas

cuerpo sin noche u ojos que duerman

o la Sinfonía… canto sirena...

No soy tus canciones, yo soy tu quimera.



Pedro Eduardo
   Nov/2019

miércoles, 23 de octubre de 2019

LAS DROGAS NO SON UN JUEGO (GUIÓN-VÍDEO)



1ra. ESCENA
       I.            DESESPERADO POR AYUDA
a.       Sobre un montículo natural, al aire libre se visualiza la figura de un chico, sentado a contra luz y dando la espalda es una tarde hermosa donde se vislumbra la cercanía de un ocaso primaveral (la toma, de abajo hacia arriba, de lejos, acercándose poco a poco) mientras se acerca, se atraviesan cuadros de escenas de bullicio futbolero, en forma abrupta e irrumpiendo lo que pareciera una agradable y tranquila escena.
b.      Mientras la toma se va acercando a las espaldas del Jugador Uno:
                                                              i.      Por lo menos tres escenas:
1.      Bullicio, cabezazo en el aire a pelota de fútbol y gol, bullicio
a.       Se corta y regresamos al punto “b”
2.      Bullicio de tribunas, jugador uno, alzando las manos en actitud ganadora
a.       Se corta y regresamos al punto “b”
3.      Bullicio, su entrenador, la cara de un amigo, bullicio, gol, banca (lugar donde se quedan jugadores con posibilidades de suplir a titulares en un juego de fútbol)
c.       Close up…   la cara del jugador uno: boca semi-abierta, ojeroso, demacrado, tristeza subrayada en su mirar de recuerdo.
    II.            Cabida para espacio donde la escena dos,  aparezca como parte de un recuerdo. (se me ocurre, después del close up, acercar la toma a sus ojos y ahí, dentro de ellos, verla escena II
2da. ESCENA
       I.            JUGADOR UNO, EXCELENCIA FUTBOLERA Y AMIGO LEJANO
a.       Escena donde el jugador 1 dribla a sus oponente en dos o tres ocasiones, manda pases excelsos y anota un golazo
b.      En esta misma escena se observa a un suplente (jugador 2), animándolo, aplaudiéndole y abrazando al final del partido emocionado aunque desesperado por entrar a jugar
c.       Entre las tomas a y b, hay una más donde se observa al jugador 1 saludando de lejos a alguien (amigo lejano) fuera de  la cancha, trae una mochila.  Considero que en esta escena se debiera utilizar un close up en dos distintos tiempos:
                                                              i.      Cara de extrañado al ver al amigo
                                                            ii.      Gesto de reconocimiento y asentimiento (antes del saludo a lo lejos)
d.      Al final del partido de fútbol, aplausos, y abrazo entre jugador 1 y 2, el jugador 1, en forma muy fría, rápido e indiferente, presuroso por saludar al amigo lejano, bota al jugador 2, quién se queda con un gesto de “qué pedo con este guey”
e.       Encuentro entre el jugador 1 y amigo lejano probable diálogo:
                                                              i.      Qué onda guey (fuerte abrazo)
1.      Ya ves, (se miran a los ojos) el viernes tenemos party, en mi casa, vas?
                                                            ii.      (jugador 1, con cara de duda) El sábado juego…  pero va, ahí te veo
3ra. ESCENA
I.                   PARTY - UNA MALA DECISIÓN
a.       Bullicio de antro en un departamento o casa, amigo lejano, bailando
b.      Jugador uno, semi-bailando, recargado en la pared, solo, un vaso con algo en la mano, mirada perdida…  
c.       Jugador dos se le acerca y reclama
                                                                          i.      Eduardo, mañana es la final, nos dijo el maestro que nos cuidáramos, qué pedo contigo…
d.      Jugador uno parece reaccionar..
                                                                          i.      No, no…  no te preocupes (sonríe), estoy bien, si voy

4ta. ESCENA
I.                   LA CAÍDA Y EL ASCENSO
a.       Jugador uno, pierde el balón (su cara denota cansancio y desesperación)
b.      Jugador uno falla penal
c.       Alguien se acerca al entrenador y le dice algo en secreto (el entrenador extrañado observa a jugador 1, quién al darse cuenta, baja la cabeza)
d.      Jugador uno es sustituido por jugador II
e.       Jugador II dribla a un defensa y anota
f.       Jugador II cabecea y anota…
g.      Termina el partido (bullicio, son campeones)
h.      Jugador I, se ve triste, alejando, en un montículo (regresamos a la primera escena) aparte y fuera de la cancha.
i.        El entrenador, después de felicitar y abrazar a jugador 2, se gira su cabeza para observar a jugador 1
j.        Entrenador le ofrece su mano al jugador 1 quién responde estirando su mano
k.      El entrenador de forma cariñosa, lo abraza y le dice
                                                              i.      Vamos, te voy a ayudar…
l.        Se observan los dos alejándose, delante de ellos, donde está el sol del atardecer, aparece el logo de alguna Institución anti-drogas con cualquiera de los slogan´s:

m.    EL CONSUMO DE DROGAS, NO SON UN JUEGO.
n.      Sin el toque, no pierdes el toque:
“EL CONSUMO DE DROGAS, NO SON UN JUEGO”
o.      Por un toque, no pierdas el toque:
“EL CONSUMO DE DROGAS, NO SON UN JUEGO”
p.      Juega limpio:
“EL CONSUMO DE DROGAS, NO SON UN JUEGO”

A MANERA DE CONCLUSIÓN
La idea de la historia me parece genial ya que se sustenta con la algarabía del mundial de futbol, próximo a llevarse a cabo; sin embargo, considero necesario llenarlo de elementos que emocionalmente impacten a quién mira el video, me refiero concretamente, a que esos elementos te lleven desde el asombro y la risa, al enojo, la rabia y tristeza e impotencia por tener algo, perderlo y temer no recuperarlo.
Para ello dejo a los expertos:
            Musicalización
            Fotografía
            Corrección y estilo de la idea y guion
           


Pedro Eduardo
      2018

martes, 15 de octubre de 2019

LOS FOCOS (FRAGMENTO DE LA SERIE "CUENTOS Y ENERGÍA")



Sobresaltada dirigí mi vista al reloj digital que estaba parpadeando las 12:00 Hrs. Tomé mi teléfono y espantada vi que eran las 7:10 Hrs., el examen para el cual me había preparado arduamente comenzaba a las 7:00.  Por inercia corrí al baño, resbalé y caí de sentón.  Me regresé adolorida del coxis y mentando madres.  El abuelo que había escuchado desde la cocina ubicada en la planta baja de la casa, me gritó: ¡Necesitas encender los focos correctos!  Después de media hora de estar sentada a la orilla de la cama ensimismada en mi tristeza y dolorida, con la vista perdida hacia la ventana donde se insinuaba un rayo de sol, decidí bajar molesta y pensativa: “Vale madres, eres una pendeja, el examen te daba acceso a la beca de un intercambio universitario en otro país (me castigaba pensando entre mordidas de labios y refunfuñando) y por una estupidez y descuido pendejo, lo has perdido todo.  No sabía cómo desquitar el sentimiento que traía atorado esa mañana.  En medio de la oscuridad con mis pensamientos llenos de impotencia, comencé a escuchar ecos lejanos en la voz de mi abuelo. 
--Te preparé un café de grano veracruzano, preciosa, pan tostado con mantequilla y mermelada de fresa.  Me dijo el abuelo con cara de "siéntate un momento y platícame algo".   El abuelo era un hombre de facha antigua, fuerte pero dulce, de una voz impresionante, siempre que escuchaban su elocuencia le preguntaban si había trabajado en la radio y él sonreía y acentuaba más su grave voz.  Yo, cabizbaja y aun perdida en una crítica implacable, me senté y tomé la taza dando pequeños sorbos al café que estaba delicioso:

--Ay, abuelito, acabo de perderme de una beca que…  (silencios, sollozos)…   para qué te explico, (detuve mi conmiseración), no sabes de qué hablo…  tomé la taza y me disponía regresar a la cama… 
-- ¡Señorita!, -me detuvo con su grave tono de voz-, Siéntate…
-- Abuelo, me siento mal…, interrumpí molesta-…
--¿Te sientas?, por favor.   Él, insistió. 
Efectivamente, no sé de becas…  
-- Abueeeelo… Con una mirada dulce que nunca olvidaré, me dijo sonriendo
--Sé de focos. 
Recordé que en sus mejores tiempos, había sido contratista y un excelente ingeniero electricista; lo que ahora es el Word Trade Center fue electrificado en su totalidad por mi abuelo; de ahí su jubilación sin preocupaciones.  Sonreí, irónica.  
-- ¿Focos?, No, ¡¡¡inventes!!!…  Él también sonrió y continúo…
--Imagina, hija, sólo ¡imagina! lo siguiente… en tu cerebro tienes un interruptor para encender focos como los que hay aquí… me señalaba a la pared y escuchaba impaciente mientras él continuaba.
--El color del foco que decidas encender, hará que tu día y todo lo que te rodea, se ilumine de ese color; … Me miraba como asegurándose de que estuviera comprendiendo.
--Primero, imagina y piensa en blanco y negro. Y subrayaba con su mirada… Si te levantas, das dos pasos y te caes… (como me pasó… Pensaba: ¿te burlas de mi abuelo?)  lo escuchaba cada vez más molesta por el egoísta momento que había pasado minutos atrás…
--... Y comienzas a mentar palabras altisonantes, --continuó--;  responde por favor lo siguiente: ¿Qué focos estás encendiendo?
desesperada y a punto de irme, me levanté de la silla y le dije
–Abuelo, no entiendo, ¿de qué hablas?... y me disponía dar a la fuga…
--Escucha, por favor, ¡¡¡Sólo contesta lo que te estoy preguntando!!! -me insistió. Impaciente, contesté procurando seguir la corriente: …
--¿Negros?…
-- ¿Me preguntas?
-- Ashh, No. Está bien…: negros
-- Y si en lugar de levantarte diciendo groserías te levantas cantando “Sana, sana, colita de rana, --comenzó a cantar--, si no se compone hoy se compondrá mañana”…?  Lo dijo tan gracioso que los dos reímos en forma simultánea… ¿qué color encendiste?... 
–¿Blancos…? – Le dije, aun sin entender, pero con la risa en la boca
-- ¡Así es, preciosa!; ahora, imagina la gama de colores e intensidades que podemos aprender a usar para iluminar nuestros momentos… nuestra vida… -Aun no entendía la relación-…
-- Abuelito, perdí la oportunidad de competir por una beca que estaba segura de ganar, con todo pagado, por seis meses, en Chile, o sea… -y volvía a cegarme, conmiserativa,  en mi egoísmo-
-- ¡¡¡No has entendido!!!, me interrumpió contundente. ¡¡¡Dime en términos de lo que te acabo de contar, ¿Qué focos estás encendiendo cuando dices “perdí la oportunidad de”!!!?...   Pensativa, después de unos segundos, contesté…
-- ¿Negros?...  Ash, no entiendes… -argumenté
–¡¡Quién no ha entendido eres tú!! – elevó su tono de voz y se acercó, me tomó de la barbilla y me dijo:
 --¿Me harías el favor de encender los focos correctos?,
 Titubeante y esforzándome para reflexionar sobre lo que me pedía, le confesé
--Pero cómo, no sé, yo…
-- No pienses con groserías ni enojada, canta… -y moviendo el índice de un lado a otro cual varita de un maestro dirigiendo una orquesta, asintió-: “Sana, sana…  
-comenzó a cantar invitándome a hacerlo también… terminamos cantando los dos-: “… colita de rana, si no te compones...”
Ambos sonreímos a carcajadas.  Me tomó de los hombros y señaló…  
--Ahí lo tienes, esos son los focos correctos…   no lo sueltes
–Pero…  - lo miraba incrédula y él insistía
--No lo sueltes; Y así, mantente durante todo el día, todo el tiempo, piensa positivo, baila, canta, si lo deseas, piensa en tu beca, imagina que ya estás rumbo a Chile o en que tendrás una oportunidad de hacerlo de una u otra forma; imagínate ahí, caminando por sus calles, en la biblioteca de la universidad, en un café… pero… acentuaba,  No olvides, que debes… y señalaba mi nariz con su índice invitándome a confirmar:   “encender los focos correctos”, lo dijimos ambos sin dejar de reír.

Después de ese momento, les voy a ser sincera, no pensé en hacerle caso. Sin embargo, porque él así me lo había inspirado al momento de hacerme reír, decidí darle vuelta a la hoja,  “encender los focos correctos” y sonreír, pensar que todo pasaría y algún día haría realidad mis sueños…  ¡¡Agüevo que sí, hay más tiempo que vida!!, me dije más animada. 
Al subir las escaleras, sentí un jalón en la parte superior de la columna que deshizo el dolor que me estaba molestando desde que me había caído, lo cual alivió en sobre manera mi estado de ánimo.  Al llegar a mi recámara decidí arreglarla y escuchar super música; entre mi pecho y garganta, había una sensación de nostalgia convertida en resiliente adrenalina que me ayudó a olvidar lo que había sucedido.  Cuando recién terminaba de arreglar mi cama, sonó mi teléfono móvil, era Patty, mi mejor amiga y con quién iba hacer el examen del concurso para ir a Chile; me regañaba, porque según ella, no le había avisado que nuestra universidad se había puesto en huelga. 
Patty, te juro que no sabía  
 --Entonces por qué no estás aquí, cabrona… hoy era el examen   
--Tuve un problema, y… 
--Pues te salvaste, porque ahora hay un desmadre que no imaginas, la Maestra Carmen nos juntó afuera en las jardineras y dijo que no hay problema con el examen, en cuanto se arreglen las negociaciones con los trabajadores y las autoridades que, según ella, estará arreglado para el fin de semana, procederemos al examen. 
 --Oye, le dije sorprendida y emocionada para mis adentros…   Y tú ¿cómo estás?  –Pues me siento encabronada, imagínate, haber estudiado tanto para ni madres, o sea…  
– Tranquila, “enciende los focos correctos” le dije cagada de risa …  
–¿Qué mamadas estás diciendo?... Yo, cayéndome de risa en la cama le dije
Ven a la casa, tengo Café y un poco de pan tostado con mantequilla y mermelada de fresa…, tengo qué contarte algo que te va a encantar
–¿En serio?, ¿chisme?, aaaayyyy, ¡va, va!, ahí te veo.

Qué les cuento… en este momento termino lo que me sucedió hace tres meses en casa, antes de iniciar la aventura de aprender a encender los focos correctos.  Estoy en la biblioteca de la Universidad Católica de Chile.  Estoy feliz y he conocido a muchos amigos que están guapísimos, Patty ya consiguió novio y, aunque los primeros días “anduvimos pato1, ambas nos damos un espacio para recordar aquello que nos permita ver el mundo iluminado y de otro color donde redunde la alegría de emprender un día más, así como  nos enseñó mi Abuelo… ¿Que cómo lo hacemos?... sencillo, ambas nos gritamos:  ¡“Enciende los focos correctos”!.
1.- Expresión típica Chilena que significa “ando sin dinero”

Pedro Eduardo
Febrero 2019

lunes, 14 de octubre de 2019

VUELAS (STEFHANIE)



Ssssh

También el silencio de tus ojos habla

Escucha: … se mueven en un espacio azul

Formas y criterios en perfume y sonrisa

Hacen colores en una mezcla de… ¿quién eres?

Andan descalzas las palabras y te dicen… forman.

Nada las detiene.

Imagen, tintes y armonía… esencia.

En eso, amiga mía… vuelas en mi mente.

Pedro Eduardo

     Dic/2015

viernes, 6 de septiembre de 2019

SOY NADA


En bolsas de recuerdo
llenas de mirada,
aguardan mis ojos
un trozo de tiempo…
un espasmo de ayer.

Sientes?

El perfume vuela,
cabalga en los poros de mi ilusión.
Se mueve cometa
en el emporio del espacio
esperando las estrellas…

Aquí estoy, pequeña.

Camina… no hay rojos al frente
son  cerezas…
Sueños y alcances
brazos estirados
con uñas de futuro…
Sonrisas te espera.

Camina, no detengas.

Yo soy la nada.

Cereza y azul…

Soy un guiño en el ayer
un poema con aroma de tiempo
en un beso de almohada
velando tu sueño

Sin ser…

Pequeña,

Soy, cuando tú lo quieras.

Camina, no detengas…
soy cenizas…
ya, 
soy nada.



Pedro Eduardo
 Enero, 2015.

miércoles, 21 de agosto de 2019

NANO'S


Cuando cayó, se escuchó un sonido sordo sobre el asfalto.  Sangre con masa blanca salpicó mi cara y sentí un sabor a hierro húmedo entre mis labios que no hice por escupir porque lo que estaba viendo era aún más impactante.

Seres pequeños con figura humanoide de color azul oscuro, salían de los oídos de aquel cuerpo que yacía inerte sobre la avenida; eran decenas los que se aventaban desde uno de sus oídos hacia al piso; (en realidad no era mucha la distancia porque su cráneo había quedado prácticamente aplastado)

Los ojos de la víctima parecían moverse por dentro como gelatina en movimiento; pero en realidad eran esos seres que se revolvían dentro de lo poco que había quedado de cabeza.

Uno de ellos alcanzó a verme y mostrando pequeños y afilados dientes me señaló unos segundos, pero al ver que no me movía, continuó su camino detrás de los demás.

En fila, uno a uno, se dirigieron hacia la llanta del auto que se había detenido tras el cadáver destripado que estaba frente a él; los pequeños seres azules, lo abordaron con gran rapidez.   La persona a volante que había quedado impresionada por el cuerpo que había visto caer, no reaccionaba, pero al cabo de unos minutos, volteó a mirarme con ojos totalmente negros y sin importar que el cuerpo que había caído del sexto piso y estaba frente a su auto, lo aplastó y arrastró varios metros dejándole embarrado mientras se alejaba

Cuando al fin reaccioné, limpié mi cara, escupí y observé hacia la calle donde se perdía el auto. La pesadilla no había terminado.  

Sobre esa gran avenida, comenzaron a caer cuerpos desde las alturas.  Como si alguien los estuviese lanzando o como si hubiese un suicidio colectivo…

Curiosamente en la esquina donde estaba yo, no se veía caer gente. 

El miedo invadió mi cabeza con un pensamiento… La persona que había visto…

¿Había sido el primero o el último en caer en esa esquina?

Mi horror no terminaba.  A lo lejos de la calle donde habían caído diversos cuerpos, alcanzaba a ver una mancha negra moviéndose rápidamente hacia donde me encontraba y delante de ella, personas que huían despavoridas hacia donde yo
… sí, eran esos extraños seres azules.

Comencé a correr sin olvidar que Karla, mi novia, esperaba en la otra acera de la avenida paralela…   cuando llegué a ella, ahí estaba, inmutada, como si no viera el caos que se estaba formando a su alrededor; sin verme, pero viéndome…  me abrazó, dijo palabras que no entendía y… después de unos segundos, no supe más…

En las alturas, sobre el filo de un edificio,  todo se volvió calma y de un color blanco lechoso con colores intermitentes ante mi mente confusa; por momentos y en un recorrer de imágenes lentas, el sol asomaba cayendo sobre un ocaso hermoso teniendo como fondo uno de los horizontes más bellos que hubiera visto en mi corta vida...  

A la vez y a gran velocidad se recorrían imágenes, recuerdos, sonidos, colores…   y de vez en vez, se detenían nuevamente… yo solo sonreía…  cuando podía me preguntaba…   por qué puedo ver el ocaso, el horizonte;

--¿Dónde me encuentro?... ¿Karla?...   ¿Dónde estamos?... ¿Por qué tu cabello se mueve tanto?...
–Vuela… cero
--¿Qué dices?
– Volemos... uno
--Sí, volemos…

Sin más, el horizonte que veía junto a Karla, se apagó entre ceros y unos... ceros y unos que dibujaron una última imagen de asfalto rojizo y pegajoso… después, se apagó por completo.  


Pedro Eduardo
Agosto, 2019.

jueves, 15 de agosto de 2019

SIN SABOR



Digamos que digo nada.

Que solemne
lo incólume de mi silencio
habla en el vacío.

El otoño se desliza en mis ojos
y apenas dorso botón
besa apretado el corazón.

No sabes nada.

El ardor se quebranta
en lenguas de fuego
que se atragantan de impotencia

¿Y tú...?

No sabes.

¿Sabes?

No sabes... 

a nada.


Autor
Pedro Eduardo
Enero, 2014