jueves, 28 de octubre de 2021

Apunte: Nezahualcóyotl, Flor y Canto Náhuatl

En el libro: "Nezahualcóyotl, Poesía, Estudio preliminar, versión y notas de Miguel León-Portilla";



se habla de que en la cultura Náhuatl, a la poesía se le llamaba "Flor y Canto", y a los poetas, "Cantores de la Flor y Canto", estos poetas tenían a un dios particular llamado Xochipilli. 



Esta poesía tocaba todos los temas: Política, sociedad, amor, alegría, tristeza, Etc. Pero lo que más me llamó la atención, fue la forma como Nezahualcóyotl, describe a Dios; además de ver en él un sentido gestáltico y filosófico, destaca su forma poética:  



"Tloque Nahuaque":  "El Dueño del cerca y del junto, el invisible como la noche e impalpable como el viento".

¿No es bello?


De esa visión divina, nació esto:


¿De dónde viene aquello que nos hace sentir el canto?

Del lugar del contento

              donde habita el Dueño 

                               del cerca y del junto

del origen divino 

              que hay dentro de cada cantor.



El cantor, es un poeta

Xochipilli

su patrono 

                   y aquel que canta flor y canto 

      mientras más se adentra al origen

más poesía escucha y le acompaña.



El poeta 

es el cantor del alma 

       y la flor de su poesía.



En un documental que pueden encontrar en YouTube llamado : "Cápsulas : Flor y Canto Miguel León-Portilla" :les dejo la dirección  


https://youtu.be/yhUxn6VUHLU



a los poemas concretamente se les llama también "cantos de aflicción" y se subraya que la poesía náhuatl recurre a esa tristeza frecuentemente.  También quiero destacar que Nezahualcóyotl a través de su poesía reflexiona e invita a reflexionar sobre la condición y por ende, aceptación, del "Tloque Nahuaque"...:  les dejo este pequeño borrador de poema:


                                    El Dueño 

     del Cerca y del Junto

                                    existe, está 

                                    y nosotros querámoslo o no, 

                                     estamos con Él, no en Él

                                     no aquí, sí allá; 

                                     nada se puede hacer.

                                    

                                     Alegre entonces 

                                     contento

                                     con Él aquí, ahora, canta hermano

                                     porque mañana 

                                     estaremos en Él... 

                                     Allá.

                                      

                                     


    Kimer Ed.

 Oct 28, 2021



martes, 26 de octubre de 2021

EL EDUARDO Y LA CUCA (De la serie Soy de por acá)

 



Eduardo y la Cuca


Como cada noche, la vieja cucaracha, Cuca, salió en busca de su alimento nocturno en la antigua casa universitaria. Esta vez, más ilusionada que nunca, había llegado un nuevo inquilino.

Comenzó su recorrido habitual, trepando y esquivando por la cocina en busca de comida. Subía y bajaba por el piso, la alacena, la cocina, el sartén olvidado con restos de la cena, las moronas de pan no recogidas, incluso la botana en la recámara. Ojalá este nuevo académico no fuera tan ordenado como la chica anterior, pensó, recordando cómo casi había muerto de hambre la última vez.

Porque, claro, establecerse en una casa cómoda tiene sus ventajas: amor cucaracho, comida en abundancia, espacio para dormir, reproducirse y... bueno, para cagar también. Así es la vida de una cucaracha: comer, dormir, cagar y empezar de nuevo. Tener una gran familia y ser feliz.

—Empezamos mal... —murmuró para sí misma al recorrer toda la cocina y encontrar todo impecable—. Vamos a ver qué hay en el nivel superior... ¡Bingo! Queso doble crema Filadelfia y moronas de galletas Ritz.

—Es una lástima que, estando tan vieja, no pueda ir por todos mis amigos y la familia, pero, pensándolo bien, no alcanzaría.

Después de una deliciosa cena, Cuca decidió dormir.

La siguiente noche, su rutina volvió a comenzar: subir, bajar, esquivar, recorrer. Ojalá el académico no sea tan pulcro...

Y efectivamente, en el baño encontró pasta de dientes. Deliciosa. Pensó en los suyos, pero seguro ellos también estaban bien alimentados.

Sin embargo, esa noche algo diferente sucedió. Era el universitario... Eduardo. Vaya, me tiene miedo… ¿o me está viendo?. Lo escuchó murmurar:

—¿Quieres queso, amiga?

—¡Wow, claro que sí! —pensó Cuca, sorprendida.

—¿Cómo te llamas?

—Soy Eduardo y te tengo miedo...

—Soy Cuca y no te tengo miedo.

—¿Podemos ser amigos?

—Encantada, amigos.

Así comenzó una extraña pero entrañable amistad. Cuca, confiada, salía cada noche al encuentro de Eduardo, quien inevitablemente gritaba cada vez que la sorprendía. Pero ella no temía ser aplastada. Hasta que una noche...

Olvidó algo crucial: la visión nocturna, un don que Eduardo no tenía.

Cuando salió a espantarlo como tantas veces, Eduardo caminó sin ver por dónde pisaba. ¡Zaz!, un crujido suave y pegajoso resonó entre su zapato y el suelo. Eduardo se detuvo, horrorizado: Cuca.

Así fue. Cuando la luz volvió en la cocina, ahí estaba ella, moribunda. Eduardo, triste, la aplastó por completo para terminar con su dolor.

—Adiós, amiga. —susurró Eduardo, triste.

Esa noche llovía, y Eduardo no sabía qué hacer con el cuerpo de su amiga. Tirarla a la basura le parecía cruel, no digno de una amiga. Entonces, observó una fila de hormigas acercándose a ella.

—Hola, pequeñas... tal vez sería un honor para Cuca que ustedes se encargaran de ella.

Las hormigas no contestaron, pero una se acercó y olfateó el cuerpo. Una tras otra fue llegando, hasta que Eduardo, confiado, se retiró.

A la mañana siguiente, el cuerpo de Cuca ascendía por la pared, llevada por varias hormigas que la trasladaban a su última morada.

Ahora, Cuca descansa, solo Dios sabe dónde. Pero su recuerdo permanece vivo cada noche, cuando cientos de hormigas llegan a la cocina en busca de azúcar que Eduardo, muy amablemente, deja regada en el piso.

Entre ellos ha comenzado otra amistad.


Agosto, 2021

  Kimer Ed.