Supones que te ama
Que ve que lo ves
Que piensa…
“¿Qué piensas hijo mío?”
Lo ves como tu hijo...
Pero no, es tu perro
Él es….
Era, mi Perro: Wisdom.
Cuando llegó a mi vida no lo
quería, me caía mal. Estaba sustituyendo
a otro perro que amé inmensamente: Wally;
y su llegada fue pocos días después de que había muerto. Pero el día del amor y
la amistad en ese momento de mi vida era muy importante a pesar de todo, y fue
un regalo con el sincero deseo de aminorar mi tristeza por la partida de Wally.
No sé si así sea con todos los
perros… ¿El último es el que más amas,
el que duele más?
En mi caso, él estuvo en los
años más hermosos y maravillosos de mi vida... y fue todo lo que puedo desear
como amigo, mascota, hijo… Yo no tuve
hijos, tal vez por eso lo amé y amo tanto…
Piensas que te ama, pero en verdad,
te huelen.
Y piensas que te piensan,
que te escogen como amo,
que te eligen como
parte de su vida…
y crees que se esfuerzan en ti
en darlo todo…
pero no, sólo son perros
nacidos para amar
nacidos para amar sin saber por qué
….
¿Quién les haría eso?
Programarlos para amar
Siempre me lo he preguntado
Genéticamente hechos para amar
Tardé poco en quererlo, era
genial además de bonito. Después de ser
un niño que jugaba con lo que se le ponía en frente: comer zapatos, caerse de las escaleras,
correr como chivito, lucir su belleza angelical de perrito bebé, …
Aprendió alrededor de 50
palabras, más de lo que suponía enseñarle por mi trabajo de oficinista y
estudiante universitario que no se permitía el tiempo suficiente para estar más
con él. En sus primeros años se
acostumbró a vivir sólo, en mi casa; cuando llegaba de la jornada diaria, todo
su interior era una bomba que había explotado, travesuras que hacía mínimo dos
a tres veces a la semana durante sus años de niño; a una de mis hermanas le
masticó alrededor de seis pares de zapatos,
lo que mi hermana reclamaba era el por qué no masticaba un par a la vez
en lugar de joder un zapato de cada par.
Las palabras que entendía eran
las más básicas, pero porque no tuve tiempo para enseñarle más: Collar, pelota, cadena, zapato, entre las más
básicas: ven, arriba, abajo, sentado, Etc., sólo le faltaba aprender a hablar a
mi amado Perro. De hecho, intenté
enseñarle a hablar, pero lo más que aprendió, era imitar los movimientos de mi
boca cuando le pedía que dijera “Papá… pa..
pá”, y él sólo habría su hermoso hocico
repetidamente… abría y cerraba su boca, pero sin hacer ruido… Sin ladrar…
Cada noche que llegaba, iba a
mi encuentro, corriendo y después corría por toda la casa como chivito alocado…
lleno de alegría, feliz de verme….
Siempre lo he dicho, ellos son los únicos que en verdad te demuestran el
amor que siente al verte no importa cuánto tiempo haya pasado; lo que hacía después correr como loco, era ir
por la cadena para llevarlo al parque a pasear.
Los mayores años de su vida
durmió en mis pies. En dos ocasiones que
estuve muy triste, subió a mi cama y recargaba su cabeza en mi regazo… me miraba y acercaba su nariz y la empujaba
contra mi… Me obligaba a decirle: no pasa nada amigo. Después de los 10
años, ya no podía subir tan fácil e hizo uso de su camita.
Yo, días antes de sufrir un infarto, él extrañamente se acercaba a mi y me miraba directamente a los ojos; nuevamente
obligándome a preguntar, qué pasa compadre, estoy bien… Posterior a ese infarto con varios días
hospitalizado, al llegar a casa, no se volvió loco, se acercó y al igual que
yo, nos amamos en un abrazo fraternal.
Él, era muy fuerte. Se levantó firme después de varias ocasiones
que alguna enfermedad lo derribara:
Ataques epilépticos que llegó a eliminar después de cierta edad. En otra ocasión sus patas traseras dejaron de
funcionar durante varias semanas; al llevarlo al médico a revisión, lo de
siempre: placas, análisis, para decir lo
mismo, está mal; aquella ocasión recuerdo que le dije a la
veterinaria: ya no quiero más
análisis, deme algo para su estómago y vitaminas… quiero que no esté triste¡ Lo
extraordinario es que nunca lo estuvo…
me encantaba ver cómo callaba mi egoísmo, como con una bofetada propinada
a mi forma de ser cuando me miraba como si nada hubiera ocurrido… excepto que
arrastraba sus patas traseras y yo me sentía impotente de no poder ayudarle. Después de esas vitaminas, a la segunda
inyección se levantó para ser tan grande como siempre por cuatro años más. En otra ocasión, por semanas orinaba
sangre… Nuevamente el egoísmo me movía a
no querer alguna intervención previendo lo peor… Y cuando estaba ahí, sobre la
mesa veterinaria para terminar al fin… Lo
vi tan tranquilo y seguro de sí, que le dije a la veterinaria… quisiera saber si aun puede librar este
problema… muy amable la Dra. me
dijo que si su actitud era esa (tranquila y comía e intentaba ser normal), lo
ayudaría en lo posible… duró dos semanas más orinando sangre… Me di cuenta de
que sus croquetas le ocasionaban de forma muy extraña ese problema; cuando dejé
de darle de comer eso y le quité el medicamento, comencé a darle comida de
calidad y mejoró… Me duró dos años más…
en una de esas ocasiones, lo abracé y le dije…. No
podrías aguantar unos 10 años más… y
nos vamos juntos, qué dices… Siempre egoísta amoroso… pero egoísta…
En este momento que escribo
estas líneas… Me doy cuenta de que no
puede seguir más, así como está ahora…
El tiempo lo venció… no fue una
enfermedad o… nada. Ha sido el tiempo… y mañana al fin va a descansar… Julio 13,
2020.
Porque ahora se ve cansado,
excepto cuando lo abrazo.
Los años alcanzaron su
equilibrio y le cuesta caminar, se golpea si no estoy atento, ya no oye muy
bien y ve menos… Es mi perro, es mi perro anciano… Igual que yo…
Nunca dejaré de agradecerle lo
mucho que me ha dado, lo mucho que me hizo feliz durante más de 14 años… En los
años más tristes que he tenido en mi vida, por la muerte de mi madre y mi
hermana, además de seres queridos. Durante
los años más alegres e intensos que he tenido en mi vida por el amor que conocí
gracias a él, por mis sobrinos-hijos y una nueva vida en mi vida, por
acompañarme en el sueño de terminar mi carrera universitaria donde lo presumí
tantas veces…
Me siento muy agradecido con
Dios, y la vida por haberlo tenido… Por darme a ese ser como mi hijo verdadero…
y darme la enorme alegría de sentirme amado por alguien que tal vez sin saberlo…
tal vez sin darse cuenta…. Me dio todo
lo que me dio… Gracias por conocer ese dolor que siento ahora y que duele
tanto… porque, siempre lo he
dicho… Este dolor es lo que te hace ser humano… Es tiempo de Covid, pero no fue Covid-19 lo
que lo llevó al final… fue el tiempo... fui yo quién no pudo resistir más ver que le dolían sus extremidades cada que tenía qué moverse, o lo que batallaba para ir a hacer sus necesidades... Fui yo quién tomó la decisión de decir... Piensa en él, y deja de pensar en ti... deja de ser egoísta con su amor...
y le dices
y crees que te oye…
y le amas, le lloras
le escribes
sabiendo de antemano
que él no lo leerá…
Hasta pronto viejo amigo,
Hasta pronto amigo mío
Hasta pronto hijo mio…
Ojalá y te vea en el otro
mundo
Ojalá y nos recordemos tú y yo
y nos volvamos a ver…
Mientras tanto te llevo en mi
TE AMO, WISDOM, MUCHAS GRACIAS...
TE AMO… HIJO MÍO.
A
mi hijo Wisdom.
Julio
14, 2020.