miércoles, 16 de febrero de 2022

ME DIJO, LE DIJE. (De la serie: "Soy de por acá")

 


Son las tres de la mañana y nuevamente mis vecinos andan en la fiesta. No me molesta que hagan fiesta.  Lo que me caga y preocupa es que luego terminen peleando y con pistola en mano tirando balazos.  La última vez, mataron a la Denis, así le llamaban a la perra a la que cada rato le pegaban. Escuché clarito cuando dijo la vecina, ya deja esa pistola Martín… Ya deja esa chingadera.  De repente se escuchó un disparo y la voz de la vecina que llorando decía, ay, mira, chingada madre, ya mataste un perro.  Después supe que era la Denis.  Nunca imaginé que le fuera a llorar a la perra a la cual maltrataba cada que se sentía abandonada por su marido, me refiero a su dueña. Francamente yo dije, gracias a Dios ya va a descansar en paz esa pobre perra.  Y es que cada rato le pegaban.  Yo no entiendo por qué tienen animales si no los quieren. No faltaban cada tres o cuatro noches a la semana los gritos de la vecina diciendo, “ora, ya tú hija de tu pinche madre, hazte pa’lla, pa’llá, hija de la chingada, y zas, zas”, y el llanto de la pobre Denis.  Yo varias veces encabronado, por la ventanita de mi baño  gritaba al cielo sin atreverme a ser directo, “¡ya dejen a ese perro!”.  Hubo un día que sí le dije a la vecina cuando de lejos la veía lavando y sabía que nuevamente se iba a desquitar con la Danis; no le pegue vecina, es un perro, ellos no pueden defenderse y no saben lo que hacen, no sea malita, no lo pegue.  Y ya sonriente me decía, es que luego no me hace caso, pinche perra;  pero yo le insistía, no saben lo que hacen, vecina.

Un día mi amado perro se metió a su jardín y se comió las croquetas de la Denis; de inmediato vino muy seria a dar cuenta del robo que acababa de cometer mi perro, pero yo no estaba y mi mujer fue la que recibió la queja.  Por lógica, mi mujer casi la manda a la chingada diciendo que cómo sabía que había sido el Wisdom, mi perro, el que había agarrado la pinche comida de la Denis.  Yo, ya enterado de lo sucedido, le dije a mi mujer,

‒Ay, vieja, ¿pero es que no conoces a este tipo de gente?... Y luego, qué pasó, qué le dijiste o en qué quedó todo;  y mi mujer me dijo,

‒ Pues nada, que le pagara 10 pesos o que le comprara unas pinches croquetas; y yo le dije, que no, y ya se fue. 

Yo, sabiendo que la señora me veía con cierto morbo cada que nos encontrábamos en la calle, le dije a mi mujer,

‒ Dame una bolsita de croquetas, deja se las llevo.  Mi mujer me dijo

‒ No mames. Y yo le contesté,

‒ Chingáo, espérate, aguanta, ya verás por qué te lo digo, siempre es bueno no andar mal con esa pinche gente loca. 

Y le llevé las croquetas. Toqué la puerta con una moneda y cuando salió le dije muy atento y con un tono de voz sensual. 

‒ Hola, buenas tardes, mi esposa me comentó que hubo un problema con mi perro ‒ Ella también muy coqueta y sonriente me dijo:

‒ Ay, sí, es que se comió las croquetas de mi perra; yo le dije,

‒ Pues de antemano le ofrezco una disculpa y mire, como usted guste, le doy los 10 o 20 pesos, usted dígame; o mire, aquí le traigo esta bolsita de croquetas, que, son para la Denis, ¿verdad? Y ella me dijo, ‒ Sí; y yo le dije,

‒ La Denis me cae muy bien, se ve una linda perra y muy fina, no recuerdo de qué raza son, pero se nota que es de buena raza.  Ella me dijo,

‒ Ay, sí ¿verdad?, gracias; déjeme las croquetas, y disculpe pero es que…;

‒ No se preocupe ‒La interrumpí‒ al contrario, la disculpa es mía, que pase buenas tardes, Saludos a la Denis, y sonriendo le dije‒ Dígale que disculpe al Wisdom, mi perro; y ella con la bolsa en las dos manos, llevándoselas a su regazo, y levantando un pie terminó diciendo

‒ Igualmente, jajaja, sí ¿verdad?

Creo que desde entonces le bajó a la forma de maltratar de la Denis. Pero ayer la mataron. Después de tomar hasta embrutecerse y como siempre comenzar a discutir, se oyó que sacaron la pistola y zas, se oyó el balazo.  Menos mal que fue a la Denis, escuché que dijeron. Yo digo que, porqué no se llevaron a uno de ellos mismos. Y bueno, la Denis al fin va a descansar en paz.

 

Kimer Ed

Enero/2022