jueves, 5 de diciembre de 2024

UMBRAL HACIA EL TONAL (Presentación del FANZINE TONAL 12-2024)


La escritura es un acto de fe, un salto al abismo donde las palabras se convierten en esencia, ecos, puentes, huellas indelebles sobre el papel o la pantalla. Publicar en Tonal, una revista que no solo recoge, sino que enmarca con un cincel el alma de la palabra, es formar parte de una constelación de voces que brillan con luz propia en la vastedad de lo escrito.

En este FANZINE, el primero de una nueva era, la literatura se presenta como un arte que trasciende los tiempos: desde la piedra labrada hasta los algoritmos digitales. Aquí, los relatos, poemas y reflexiones son más que narrativas; son rezos y conjuros, ritos que nos devuelven al origen y, al mismo tiempo, nos proyectan hacia el infinito de lo inalcanzable.

El poeta José Manuel Pintado, con su pluma y guía, traza en el editorial un mapa hacia el corazón del taller donde nació esta orfebrería literaria. Cada página de este FANZINE resuena con un eco de la tradición, pero también de la experimentación. Es un diálogo entre la memoria y la audacia del presente que se vuelve atemporal cuando cada autor aporta su voz única para que el Tonal… Siga sonando y, sobre todo, soñando. 

Invito a quienes se adentren en estas páginas a dejarse llevar, a abrir esta caja de Pandora literaria y descubrir nuevas versiones de vida y muerte, encuentros y desencuentros, treguas y exilios que habitan entre cada línea.  Desde la primera hasta la última letra, incluso aquella que aún no está escrita, porque quizá sea la tuya.  Este es un homenaje a la palabra y al poder infinito de su creación, donde cada signo es un destino y cada texto, una promesa.  Atrévete a explorar y a disfrutar de la oportunidad de hacer y ser… Un Tonal

Haz clic en el siguiente enlace para comenzar.  Bienvenidos a este viaje:



TONAL FANZINE 2024   




lunes, 25 de noviembre de 2024

EL KARATE NO MUERE



Cuando muera el karate en ti
Y de casualidad algún día le preguntes:

Oye...   
¿Estás aquí?

El te responderá:

                     estoy aquí;  

Y si le preguntas 

¿Por qué en el reflejo de la vida... 
no te veo?

El seguro responderá 


-...  Porque estoy dentro de ti,
       y por acá, casi no te asomas.


Kimer Ed

domingo, 24 de noviembre de 2024

EL ÚLTIMO KUMITE (De la serie "Soy de por acá")

 

*** Platicando con el espíritu del hermano Cuauhtemoc




— Y si te alivio y me das tu alma…

—Claro, Cuauhtemoc, no más dime pa qué la quieres, digo, no vaya ser que sea pa traernos en chinga en el Mictlán…

— Mira, somos equipos en el mundo astral, Mictlán, el cielo o el infierno, como quieras llamarlo; hacemos equipos...  Para esos equipos, en el fin del mundo, que ya está a la vuelta de la esquina (para nosotros, no para ustedes, ni te espantes), debemos juntar a los que más podamos.

— No te pases, ¿En serio?

— Sí, güey, es en serio.

— Pero o sea, ¿Qué equipos existen?

—No te entiendo

—Sí, hermano.  Yo por ejemplo, le voy al Cruz Azul, mi madre, siempre le fue al América, ¿Checas?

— Ah, vaya … Bueno, yo soy espiritualista, te lo dijo tu ex-vieja, ¿No?, Ella dice que es católica, pero pues viene aquí… Ya dabes saber con qué equipo está, ¿Verdad?

— Ah, no mames… Ya te entendí.  O sea que si soy Mamón, no sería de tu equipo, ¿Cierto?

— Mormón!!

— Lo que sea, a eso te refieres.

— Así es.

— Ah, órale… Y para qué o qué 

— Ah, cómo eres preguntón… Pues porque seguramente le dice al de arriba quién es más chingón, no?

— No, pues ya te cargó el payaso…

— Por qué 

— Porque "La morenita", bueno, hasta "la blanquita", te dan la vuelta en eso de tener a más seguidores, gacho… 

— Aquí, en México…

— No güey, en todo el mundo, tienen un buen de seguidores.

— Bueno, bueno… El sol sale para todos 

— Pues tu día está medio nublado

— Bueno, le entras o no.

— Va. Pero quítame el dolor porque duele  de su puta madre, y avísame cuándo me toca…

—No puedo decirte eso.

— Entonces no puedo darte mi alma

— Entonces no puedo quitarte el dolor

— Ah, no mames… No seas así, carajo!!!

— Tengo otra opción….

— Dimela, puta madre!!!

— Bájale!!!

— A ti no te está doliendo, cabrón

— Todos los dolores de nuestros hijos nos du….

— Chinga tu madre!!! ¿Me dices de qué se trata la otra opción?, por favor!!!

— … Uy, está bien, no te encabrones…

— Ya cabrón!!!

— Ok. Ok… Una pelea… En tu caso como Karateca, aplica… Porque según los estatutos del Mic…

— Chinga tu madre de nuevo, acepto, culero…

— Muy bien, deja arreglo los detalles 

— Contra quién 

— Contra quién, qué 

— No mames!!! Contra quién es el tiro!!!!

— Ah... Contra el cáncer, es el que te está partiendo la madre, ¿no?, y...

— Va. Acepto, dime cuándo y dónde.

— Muy bien, te daré unos días para que reflexiones en lo que viene... 

— Déjate de pendejadas y acelera los arreglos

— Bájale, cabrón, o me voy…

— Ok… Por favor, hermanito Cuauhtémoc… Si?

— O.k. Así le hacemos.


** Otro día en el Dojo…


—Sensei.. Llego temprano porque necesito platicar con usted...Voy por un último kumite.

— Órale, y dónde, con quién?

— Es un torneo espiritual, solo invitan a algunos de los del grupo espiritualista donde estoy…

—Ah, vaya… Muy bien.  Dime en qué te puedo ayudar.

— Preparado estoy, solo me faltan algunas respuestas por ejemplo, para “es probable que me enfrente a “entes” más fuertes que yo” … Ante esa probabilidad, “¿Debo renunciar?”; tengo miedo, “ ¿Puedo hacer algo para no tenerlo?”, Etc…. 

— No habrá categorías? 

— Sí, pero todos competiremos contra todos

— Tranquilo.  Entes más fuertes que tú, no existen… 

— Maestro, yo los he visto

— A eso me refiero… Los has visto, observado, medido contigo, Etc… Pero dime en realidad ¿A quién es a quien debes, "Ver, observar, medir, Etc."? ¿A ellos? 

— No entiendo. 

— A quienes debes conocer en realidad… ¿Es a ellos?.  O.k. Bien¡¡, es bueno conocer a tu enemigo… Pero en realidad, dime,  ¿En quién debes poner toda la atención posible?... En ellos...  O en ti. 

— ¿? … Yo me conozco.

— ¿Seguro?, pues deberías saber que ante la eminencia de las circunstancias, no debe  existir espacio para la duda

— Wow… Ya… Ya entendí. Oss., Sensei.

— Respuesta a tus dudas de “Renunciar”... Dime, ¿Tiene sentido?... 

— Qué

— Renunciar, es hacer en tu vida "el efecto Titanic"

— No lo conozco

— Se dice que el Titanic, en su parte frontal, o Proa, tenía una protección de acero contra los icebergs… Cuando el capitán observa que tenía una montaña de hielo frente a su barco, decide, darle la vuelta, librando el iceberg que tenía enfrente… Desafortunadamente, por debajo de la superficie del mar, el iceberg, era más grande y es así que en el costado del barco, el cual no tenia protección como la proa, se destroza, provocando el hundimiento del famoso Titanic… Si hubiese reducido velocidad y, solo eso, se hubiera estrellado con la protección de proa y hubiese salvado el problema. ¿Me explico?

—No

— Cuando tienes frente a ti, un problema enorme, e intentas no darle importancia, darle la vuelta, hacerte el tonto pensando que pasará… ¿Qué pasa?

—Te hundes… 

— Así es.  Tarde o temprano, terminarás en el fondo de tus propios miedos.

— Ahora sí le entendí, Sensei. 

— Excelente. Y por último, también mencionas tu miedo, cómo eliminar el miedo.

— Ah, sí… Es que, después de que sabes de qué se trata, y más, si ya te han puesto tus put…

— Cuida tu léxico!! No estás con tus amigos…

—  Oss. Perdón, Sensei.

— Has visto la película de “Intensamente”

— No invente, Sensei…

—Cui-dado!!!

— Oss., Perdón… No, no la vi. 

— Ahí puedes ver para qué sirve tener miedo, este sentimiento no es tan malo como parece, aquí lo hemos estudiado, agudiza tus sentidos, te mantiene alerta y saca lo mejor de ti; ante la adversidad, te ayuda a ser mejor… Siempre y cuando seas resiliente...

— Lo siento, se me olvidó que es eso... 

— Nunca ves un problema...  

— ... Ves una oportunidad de ser mejor.

— Asi es

—Bien… ¿Cómo hago eso, cómo debo hacer que el miedo se vuelva una fuerza a mi favor?

— Es un kumite¡¡¡… 

— Sí. Ya le he dicho eso.

— Te enfrentas a algo o a alguien… Antes de estar frente a frente, los pensamientos te comen…

—Me tragan!!

— Te llenan de gran ansiedad; ante ello, solo hay que esperar y abrazar ese sentimiento con una actitud de aceptación y fluir con ella.

— Es que es difícil 

—Piensa, ¿Tiene sentido pre-ocuparse con pensamientos absurdos y de los cuales solo tú tienes el control? El tiempo, no lo puedes controlar ni detener… ¿Pero tus pensamientos? 

— Cierto, tiene razón…

— Pues ante esos pensamientos, antes de que llegue el momento, del enfrentamiento, lo ideal es, “Aceptación y fluir”... Porque ese miedo, no podrás quitarlo de encima de ti, hasta que estés frente al oponente.  Por lo tanto...  ¡Hasta entonces!, ¿Qué hay que hacer?

—Aceptar y fluir… 

— Y… Te prometo, porque te conozco y por experiencia propia, que cuando comience el kumite… Te olvidarás de todo temor posible… ¿Sabes por qué sucede esto?

—No, Sensei.

— Porque en ese momento, Ya no importa nada, sacarás todo lo grande y maravilloso que hay dentro de ti… Y eso es tan grande, que no te importará si ganas o si pierdes… Solo estarás enfocado en lo que TÚ HACES Y ERES  ante aquello con lo que combates… NO EN QUIÉN, O QUÉ ES AQUELLO;  SÓLO ESTARÁS ENFOCADO EN TÍ.!!!

— Oss.!! Sensei!!!

— Suerte en tu kumite.

— Gracias, la voy a necesitar.

— NO LO OLVIDES… SOLO SÉ TÚ, FRENTE A LA ADVERSIDAD!!! 


Y es así que cuando estamos frente a ese último kumite, el más importante, ese kumite que se vuelve inevitable, porque las circunstancias, aquellas que inexplicablemente aparecen, como el cáncer, no hay más que afrontar y no enfrentar, aceptar y fluir… Y combatir, nunca rendirse, combatir sin importar si vas a perder o ganar;  porque en este combate, no hay nada más grande e importante que tener la dignidad de SER QUIEN SIEMPRE HAZ SIDO… Y hacer de este momento, el más grande de tu vida.  Eso, esa actitud, nos abrirá las puertas para ver otra perspectiva de la vida… Nos abrirá el pecho y podremos ver y saber, todo lo grande que somos y lo que hay dentro de nosotros...  No lo olvides: ante la eminencia de las circunstancias, no debe  existir espacio para la duda... Sigue adelante.

sábado, 9 de noviembre de 2024

EL TIGRE (Shotokan)


Había una vez un dojo en lo profundo de las montañas, rodeado de pinos antiguos que con el viento hacían olas y se volvían susurrantes.  En este dojo, los estudiantes de karate aprendían bajo la sabia guía de un maestro llamado Sensei Gichin, un anciano de gran calma y sabiduría, cuya presencia siempre traía paz a quienes lo rodeaban.


En las paredes del dojo, colgaba la imagen de un tigre majestuoso dentro de un círculo.  Los alumnos siempre se preguntaban qué significaba.  Para ellos, el tigre era solo un animal fuerte y temido.  Una tarde, uno de los estudiantes más curiosos, llamado Tazune, no pudo contenerse más y se acercó a Sensei Gichin.


—Sensei, ¿Por qué el tigre es el símbolo de nuestro karate? ¿No sería mejor un dragón o un león? Ellos son más fuertes y poderosos.


El maestro Gichin, con una sonrisa tranquila, invitó a Tazune a sentarse bajo un pino del jardín.  El viento susurraba entre las ramas, y el sol iluminaba suavemente el dojo.


—Tazune —dijo el maestro con una voz suave—, el tigre no está en nuestra pared por su fuerza física, sino por algo mucho más profundo.  Imagina que miras a los ojos a un tigre, dime, ¿Qué ves?


Tazune pensó un momento.


—Veo a un animal fuerte, rápido, temido por todos.  No se detiene ante nada.


El maestro asintió, pero luego añadió:


—Es cierto que el tigre es fuerte y ágil, pero ¿ya observaste su andar? Un tigre nunca actúa con prisa ni muestra ansiedad.  Se mueve con calma, con plena conciencia de su entorno.  Sabe cuándo debe atacar y cuándo debe retirarse, siempre en equilibrio.  Esa calma, ese control, es el verdadero poder del tigre.


Tazune lo miró, intrigado.


—Pero Sensei, ¿Qué tiene eso que ver con el karate?


Sensei Gichin sonrió.


—El tigre que ves no solo representa la fuerza física, sino también la serenidad y el control.  En el karate, como en la vida, no siempre gana el más fuerte, sino el que es capaz de ser consciente del control sobre su mente y su espíritu.  Esa es la verdadera victoria.  Por eso, Tazune, el tigre está en nuestro emblema.  Representa el equilibrio entre fuerza y calma, entre el poder y la paz.


Sensei Gichin hizo una pausa, y luego señaló al círculo que rodeaba al tigre en el emblema.


—Y este círculo que lo rodea…  Dime, ¿Dónde crees que empieza? 

—No lo sé… En cualquier lado punto

—Y ¿Dónde termina?

—Tampoco lo sé…  Igual, podría ser en cualquier punto.


—Representa el camino que nunca sabes cuando empieza, pero también sabes, que nunca termina.  El tigre camina sin descanso, aprendiendo, mejorando, pero siempre en armonía consigo mismo y con el mundo.  Así también debemos ser nosotros: siempre en movimiento, siempre aprendiendo, pero en paz con nuestro interior.


Tazune comprendió entonces que el tigre no era solo un símbolo de fuerza, sino de un espíritu en calma, en perfecto equilibrio con su entorno y consigo mismo.  A partir de ese día, cada vez que veía el emblema del tigre en el dojo, recordaba que el karate no era solo un camino de combate, sino un camino de vida, donde la verdadera victoria era dominar el corazón, la mente y el espíritu; como el tigre majestuoso que representa el Shotokan .



Fin


Kimer Ed-Enríquez

Noviembre/2024


sábado, 2 de noviembre de 2024

PUNTO FINAL


Cuando llega el punto final, lo que se espera es que hayamos escrito una obra maestra, una historia digna de ser recordada.  Esto es algo que nuestros ancestros y seres queridos ya han hecho.  Imaginen que ellos ahora caminan por los misteriosos senderos del Mictlán, ese reino que aguarda el alma de quienes han completado su viaje en este mundo.  No es un lugar sombrío, sino uno de continuidad y reflexión, donde sus espíritus aun escriben en una hoja distinta a la nuestra.

Al igual que en el karate, donde cada técnica, cada kata, es una pequeña obra en sí mismo, la vida es una serie de movimientos que debemos ejecutar con precisión y propósito.  Lo que decidas, lo que hagas, son los trazos que componen nuestro propio legado, las huellas que vas dejando.  Y cuando el punto final llega, ¿qué mejor que haber escrito algo tan sublime que resuene en la eternidad?

Los que se han ido —familiares, amigos, e incluso esas mascotas que fueron más que simples compañeros—, nos han dejado hermosas lecciones.  Nos enseñaron que la vida no se detiene con el último suspiro.  Al contrario, en ese instante cruzan a un nuevo dojo, uno donde continúan su aprendizaje enfrentando desafíos diferentes pero igualmente valiosos.  Quizás están allá, perfeccionando su propio karate espiritual, avanzando por el Do de los guerreros, del alma.

Y nosotros, que aún estamos aquí, debemos seguir escribiendo.  En cada día, en cada esfuerzo, hay una oportunidad de mejorar nuestra obra.  No sabemos cuándo llegará ese punto final, pero como en un combate de kumite, cada movimiento cuenta.  Lo importante no es solo la victoria, sino la calidad del camino recorrido, nunca lo olvides.

Así que, familia, alumnos, recordemos a quienes ya se han marchado, más que con tristeza, con respeto.   Ellos dejaron su huella en el tatami de la vida.  Ahora nos toca a nosotros honrar esa tradición.  Que nuestro libro, cuando esté completo, sea una obra digna de leerse junto a la de aquellos que ya caminan en el Mictlán.

Fuerte abrazo, este día de muertos.


viernes, 1 de noviembre de 2024

HACIA EL MICTLÁN


En la antigua Tenochtitlán, la muerte no era vista con miedo.  Los ancestros la comprendían como una parte más del gran ciclo de la vida.  Sabían que, al final, todo ser debía caminar por el misterioso sendero que llevaba al Mictlán, el lugar de descanso eterno, donde el señor Mictlantecuhtli, dios de la muerte, (también de la vida) esperaba pacientemente a cada viajero.

Cuentan los sabios que, cuando un alma dejaba este mundo, no iba sola.  Un perro xoloitzcuintle, guardián fiel, la acompañaba, guiándola por los nueve niveles del inframundo, hasta llegar a su destino final. Los ancestros no temían ese viaje, porque sabían que era un retorno, una reunión con aquellos que los habían precedido: abuelos, padres, amigos, e incluso las queridas mascotas que alguna vez compartieron la tierra con ellos.

Así fue el caso de Tlayol, un joven guerrero que, tras muchos años de lucha en defensa de su pueblo, finalmente sucumbió a las heridas de su última batalla. Cuando su cuerpo se enfrió y su aliento se desvaneció, su espíritu despertó en una vasta llanura envuelta en niebla.  Frente a él, un xoloitzcuintle de ojos brillantes le esperaba, moviendo su cola con un aire de familiaridad.  Era Coyotl, el perro que le había acompañado desde la infancia y que había fallecido años atrás. Sin necesidad de palabras, ambos entendieron que el momento de caminar juntos una vez más había llegado.

Mientras avanzaban por los caminos sinuosos del Mictlán, Tlayol reflexionaba sobre la vida.  Cada paso era un recordatorio de lo que había dejado atrás: el amor de su familia, las risas compartidas con sus amigos, las tardes serenas en compañía de Coyotl. Sin embargo, lejos de sentir tristeza, se sentía agradecido.  Sabía que, aunque ya no caminaban juntos en la tierra, sus recuerdos y su legado permanecían vivos en los corazones de los que venían atrás.

El viaje no fue fácil. Debieron cruzar ríos de agua negra, donde las almas débiles se quedaban atrapadas, y escalar montañas.  Pero Coyotl, con su sabiduría ancestral, guio a Tlayol seguro de lo que hacía.  En cada nivel, Tlayol sentía el peso de su vida terrenal irse quedando, dejando espacio para la paz y el entendimiento.

Al llegar al noveno nivel, Mictlantecuhtli les esperaba.   El dios de la muerte, con su rostro huesudo y ojos profundos, no era una figura temible.  Más bien, irradiaba una calma única.  Extendió sus manos hacia Tlayol y, en silencio, le permitió descansar. Ya no había dolor, ya no había miedo.  Solo quedaba la certeza de que, al final de todo, el ciclo había concluido de manera perfecta.

Tlayol entendió que la muerte no era un castigo ni un fin, sino una puerta hacia la eternidad, donde los recuerdos y el amor que había compartido seguirían vivos. 

Mientras cerraba los ojos por última vez, pensó en aquellos que todavía caminaban en la tierra. Sabía que algún día también emprenderían el viaje, y que no estarían solos. Un xoloitzcuintle, tal vez el mismo Coyotl, les guiaría hasta él.

Fin

Nuestros ancestros no temían a la muerte porque entendían su verdadero significado: un reencuentro con lo que amamos, una transición hacia un nuevo capítulo.  Aquellos que han partido —nuestros padres, abuelos, amigos, e incluso nuestras mascotas— ya han caminado por ese sendero, pero no están lejos.  Sus historias están escritas en nuestros corazones, y su presencia se siente en el viento y los recuerdos que soplan en las noches serenas.

Así como Tlayol fue guiado por Coyotl, nosotros también seremos acompañados cuando llegue nuestro tiempo.  Hasta entonces, vivamos nuestras vidas con amor y valentía, sabiendo que la muerte es solo una continuación, una hoja nueva en el gran libro de la existencia.


Los quiero mucho.

 

sábado, 19 de octubre de 2024

En la sinceridad del tiempo (Soneto)




En la sinceridad de un cuarto oscuro

he buscado la respuesta en su boca

que si ha pasado el tiempo de la loca

idea adolescente que hoy fulguro


sin miedo y resiliente le aseguro:

no es adolescente, ni sangre poca,

ni azul el estigma en la fría roca

de la loca aventura que seguro


vuelan altivos sus mayos cereza.

Me quedo en inviernos y viejos pasan,

sé que tú eres mi hermosa adolescencia


Y aunque el espejo frente al rostro reza

los recuerdos en el silencio se alzan

Y, cariño, lo sabe tu presencia




Kimer Ed- Enríquez

Agosto, 2024.


sábado, 28 de septiembre de 2024

ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, EL PRESIDENTE MÁS GRANDE DE MÉXICO




"El que suelte al tigre, que lo amarre, ya no voy a estar deteniendo a la gente luego de un fraude electoral". Andrés López Obrador (Marzo, 2018)


En el año 2005, tuve el honor de saludar al entonces Jefe de Gobierno y personalmente decirle gracias por la oportunidad de darme un crédito para vivienda; cuando en ese entonces para los de nuestro nivel socioeconómico era casi imposible obtenerlo. 

Cuando me acerqué dándole mi mano, le dije “espero verlo pronto en la silla mayor, Señor”.  En 2012, al no ver una reacción agresiva o coraje por parte de aquel a quién le habían robado la presidencia, un espurio que al ganar había dicho "haiga sido como haiga sido", me sentí desilusionado. 

Pero posteriormente me di cuenta porqué lo había hecho; pocos, muy pocos lo observaron… De hecho, yo no me había dado cuenta hasta que le oí decir “esta vez no de detendré al tigre”; palabras más, palabras menos. Lo que había hecho con el plantón de Reforma, fue detener al Tigre que estaba muy, muy alborotado. 

Fue ahí cuando supe que el Presidente Andrés Manuel López Obrador, era muy diferente a todos los políticos que había conocido en mi vida. Desde Luis Echeverria, hasta Peña Nieto; pasando por fox, ese ente con botas por el que había votado, esperanzado por ver un cambio de aquellas lacras que nos habían gobernado por décadas. Todos sin excepción habían sido unas verdaderas mierdas. Quisieron cambiar la verdadera idiosincrasia del mexicano, de una gran cultura excelsa y grandioso pasado, por una del mexicano mediocre, güevón, pobre, corrupto y siempre jodido… Por supuesto, una perspectiva de las élites hacia nosotros, los de abajo.

El presidente López Obrador, me enseñó que al presidente lo ponemos nosotros, que está para servirnos y ayudarnos; para darnos cuentas, representarnos en el mundo, defendernos, Etc., ser como nosotros. Él, fue el único de quien escuché por primera vez, hablar bien del obrero, el albañil, el migrante, las afanadoras, amas de casa, secretarias, Etc., él fue quién por primera vez escuché un “Los mexicanos son los mejores trabajadores del mundo”, “no somos los más grandes, pero tampoco los más chicos”, “los mexicanos, están muy despiertos políticamente hablando”, “Si al mexicano no lo han derribado es porque su gran cultura lo ha salvado”, “ la Cultura del mexicano es de grandes civilizaciones”… Etc., 

Él, recorrió a pie, paso a paso al lado del pueblo que lo ama, (qué político ha hecho eso) desde el Ángel de la Independencia de la Ciudad de México, hasta el Zócalo, donde fue escuchado uno de sus más grandes discursos por millones de mexicanos en el mundo. Él me enseñó cómo debe trabajar todo aquel que se diga político, cómo vestir, cómo hablar del mexicano, cómo defenderlo en el mundo; él me enseñó a sentirme orgulloso por mi cultura, mi trabajo, mi bandera, mi nación. 

Él ha sido el presidente más grande y un gran ejemplo de constancia y persistencia por la búsqueda y encuentro de sus ideales… No logró todo lo que hubiera querido para México, pero dejó sentadas las bases que, estoy seguro, ahora, defenderemos por muchos años; porque su voz hará eco en muchas generaciones. 

Gracias, gracias, gracias por toda su enseñanza, gracias por no traicionar la causa, gracias por recordarnos cómo a amar a nuestro hermoso México.  Dios lo bendiga por siempre.


Kimer Ed

El Puente del Do



En un valle rodeado de montañas, había un dojo llamado Ollin Kai muy conocido por formar karatecas de gran valentía y sabiduría.  Cada cierto tiempo, los estudiantes debían cruzar un puente colgante que unía dos acantilados; un puente que no solo desafiaba el equilibrio y la fuerza, sino también el valor y determinación de cada practicante.

Aquel puente, aunque seguro, era viejo y tenía tablas sueltas, cuerdas desgastadas y estaba en el lugar exacto donde el frio y el fuerte viento lo sacudían de forma constante.  Sin embargo, todos sabían que cruzarlo no era solo una prueba de valor y de sus habilidades, sino un reflejo de su crecimiento como karatecas.

Como cada cierto tiempo, el Maestro reunió a sus estudiantes y les dijo que había llegado el momento de cruzar el puente. Todos, desde el más joven hasta el más experimentado, se habían preparado para la travesía. Sabían que, aunque el puente seguía siendo el mismo, ellos… Ya no lo eran.  Cada uno había entrenado duro, enfrentado sus miedos y aprendido a confiar en sus habilidades.

El primero en cruzar fue Luis, un joven lleno de energía, pero a veces impulsivo.  Al principio, avanzó confiado, pero a medida que el viento soplaba más fuerte y el puente se balanceaba, empezó a dudar.  Agarrado fuertemente de las cuerdas del viejo puente, cerró sus ojos y recordó entonces las palabras del Maestro: —Cada paso que des, hazlo con el corazón, no con la prisa de tus impulsos.— Con esta enseñanza en mente, Luis tomó un respiro profundo, abrió sus ojos y avanzó con calma, hasta llegar al otro lado.

Luego fue el turno de Kamila, una estudiante que siempre había sido cuidadosa y meticulosa. Al sentir la fragilidad del puente bajo sus pies, su mente se llenó de pensamientos negativos sobre lo que podría salir mal. Sin embargo, recordó los momentos en los que había superado obstáculos en el dojo, y cómo había aprendido a mantener la mente en calma y el cuerpo firme.  Con esa paz interior, Camila cruzó el puente sin titubear.

Por último, cruzó Jesús, el más veterano de los estudiantes.  Para él, este cruce tenía un significado especial, pues sabía que cada paso sobre el puente era una metáfora de su vida no solo como karateca, sino como guerrero.  El puente con sus desafíos era un recordatorio de que el camino nunca es fácil, pero que cada paso dado con sabiduría y determinación te lleva más cerca de convertirte en la mejor versión de ti mismo.  Jesús caminó con una sonrisa serena, y al llegar al otro lado, comprendió que había superado no solo el puente, sino a sí mismo.

Cuando todos hubieron cruzado, el Maestro les habló:

—Hoy, cada uno de ustedes ha demostrado su valía, no solo por sus habilidades, sino por la personalidad que han reflejado en sus decisiones.  Este puente no es diferente a los exámenes que enfrentamos; no se trata solo de llegar al otro lado, a un nuevo grado o una cinta diferente.  Lo esencial está en el cómo llegas, en lo que aprendes en el camino, en cómo creces y en quién te conviertes al cruzar el verdadero sendero, el de la vida cotidiana.  Eso, queridos alumnos... Es como cruzar, el puente del Do—.

miércoles, 14 de febrero de 2024

SERES DIVINOS


Existen seres que poseen de forma extraordinaria poderes únicos, innatos en la condición humana.

Algunos lo reconocen de manera consciente, mientras que otros aún no han descubierto su potencial.

Por ejemplo, aquellos que reconocen su buena fortuna con frases como "Siempre he tenido suerte" o "Suelo salir victorioso", están conscientes de una peculiaridad en su ser. Saben que esa fuerza, ese toque de suerte, les distingue de los demás.

Por otro lado, están aquellos que desconocen este don. Cuando enfrentan adversidades que interpretan como negativas, se llenan de miedo y desesperanza, creyendo que esa es su suerte inevitable, quizás hasta merecida. Ignoran que tienen un poder natural de transformar cualquier situación, incluso aquellas que creen estar predestinadas.

Todo lo que acontece en sus vidas, tanto internamente como en su entorno, está influenciado por este poder, aunque muchos no lo perciban.

Te invito a tomarte un momento y hacer lo siguiente:

Siéntate e inhala profundamente dos o tres veces. Ahora conecta con tu respiración (inhalación y exhalación).  Visualiza cómo ese aire que entra (al inhalar), purifica el espacio interior que identificas como negativo, (aunque en realidad no lo sea (un tema para otra reflexión)).  Al exhalar, libera eso que ha sido envuelto por tu inhalación y llévalo hacia el exterior.

Repite este ejercicio al menos dos veces al día, (Podrías hacerlo al iniciar y terminar el día), con unas 5 o 7 respiraciones cada vez. La frecuencia la eliges tú, según te sea más cómodo; unas dos o tres veces a la semana.

Al hacerlo, mantén la fe y vive de forma natural como siempre lo haces.

Confía en el proceso, como si cada vez fuera un sorteo donde sueles salir victorioso.

Pronto experimentarás y sentirás un cambio significativo en tu cuerpo.

Para algunos, alcanzar este objetivo es más sencillo debido a su capacidad innata para influir en su universo y en el de los demás.

Para otros, como yo, que aún no hemos desarrollado plenamente este don, se requiere práctica y paciencia.

Y también hay quienes simplemente necesitan comprenderlo y aplicarlo paso a paso.

Tú, ¿Qué tipo de ser divino eres?


martes, 30 de enero de 2024

ADIOS



.. Y se corrió la cortina de su ventana

silenciosa, diciendo algo, apareció su silueta

el silencio calló a su mirada inquieta

... Y se corrió la cortina de su ventana

 

... En tan solo cinco segundos

en su cuello vi dos lágrimas brillar

yo quise volar, tomar sus manos y besar

... En tan solo cinco segundos

 

... Y le dije adiós

cuando mis ojos nadaron en lágrimas

cuando mis labios se abrieron sin decir palabras

cuando sentí su adiós en mi te amo

cuando forcé mi mano

... Y le dije adiós.

 Pedro Eduardo

Enero 28* 1980

 

viernes, 19 de enero de 2024

ABANDONO AFECTIVO: LOS PADRES QUE OFRECEN AMOR DE "A MENTIRITAS"

 


Es increíblemente sencillo para aquellos que abandonan a sus hijos a la buena de Dios con sus antiguas parejas. No logro entender cómo pueden enfrentar a sus propios hijos después de tantos años y mirarlos a los ojos. Sin embargo, existen individuos peores, auténticas lacras y verdaderas desgracias sociales; aquellos que, "después de unos días", se aparecen algún fin de semana como si nada, procurando un amor de "a mentiritas o ficticio".

Ellos no son quienes levantan a los niños para llevarlos a la escuela, no los visten ni los bañan, no ayudan con las tareas, no cuidan de ellos cuando enferman, ni siquiera los regañan durante sus berrinches. No comparten esos abrazos reconfortantes ni comparten momentos de juego genuino.

¡Ah, disculpa! ¡Jugar con ellos! Eso sí lo hacen... A regañadientes, por supuesto. Y, claro está, después de unos días, compran esto, aquello y lo otro. Les llevan regalos sin olvidar llevarlos de aquí para allá, con los niños aparentemente contentos. Sí, para eso son buenos, "cumpliendo" con lo mínimo necesario. Luego, lo presumen: "En serio, vale la pena gastar unos pesos con ellos. Son mis hijos, me quieren mucho, lo merecen".

Jajaja, qué falta de vergüenza. Más bien, dudo que la tengan o que alguna vez la hayan tenido. Porque, normalmente, aquellos individuos crecieron sin madre.

Y los niños, por supuesto, notan en casa las mismas caras de mamá o, en muchos casos, de los abuelos (los padres de la madre, por supuesto). La presión constante de aquí para allá todos los días les molesta enormemente.

Mamá tiene que soportar no solo eso, sino también los gastos que aumentaron debido a la maqueta que pidieron para el hijo mayor, las hojas, las copias, la canasta básica que dicen que bajó pero que nunca es suficiente. O, peor aún (porque nunca faltan esos perros), aquellos que solo ven glúteos y tetas necesitadas y no a una madre que, en ocasiones, siente que se quiebra a mitad de la calle, a mitad de la vida, a mitad de la adultez. Nunca lo ven esos desgraciados.

Ellos nunca lo sufren, nunca lo padecen. Ni ellos ni los otros. Pero los peores son esos últimos, los de "a mentiritas o ficticios". Lo hacen a expensas del cariño y amor de los niños, de la inocencia de la edad. Porque los chicos no saben nada más que ver a papá, lo cual llena sus corazones de alegría. Estos "padres" abusan del cariño de los niños, tratándolos como si fueran mascotas que felices son recibidas y abrazadas, y por ende, deben recibir su caricia en la cabeza y unas cuantas croquetas. Oh, pero para ellos, eso es amor, porque ¡lo sienten!

Pero sabemos, yo lo sé... Y lo he vivido muy de cerca. Estos hijos de... La mentira, son unos pobres padres a medias, padres del amor "a mentiritas o ficticio".  

En verdad te digo, tarde o temprano, la van a pagar.


Kimer Ed-Enríquez