*** Platicando con el espíritu del hermano Cuauhtemoc
— Y si te alivio y me das tu alma…
—Claro, Cuauhtemoc, no más dime pa qué la quieres, digo, no vaya ser que sea pa traernos en chinga en el Mictlán…
— Mira, somos equipos en el mundo astral, Mictlán, el cielo o el infierno, como quieras llamarlo; hacemos equipos... Para esos equipos, en el fin del mundo, que ya está a la vuelta de la esquina (para nosotros, no para ustedes, ni te espantes), debemos juntar a los que más podamos.
— No te pases, ¿En serio?
— Sí, güey, es en serio.
— Pero o sea, ¿Qué equipos existen?
—No te entiendo
—Sí, hermano. Yo por ejemplo, le voy al Cruz Azul, mi madre, siempre le fue al América, ¿Checas?
— Ah, vaya … Bueno, yo soy espiritualista, te lo dijo tu ex-vieja, ¿No?, Ella dice que es católica, pero pues viene aquí… Ya dabes saber con qué equipo está, ¿Verdad?
— Ah, no mames… Ya te entendí. O sea que si soy Mamón, no sería de tu equipo, ¿Cierto?
— Mormón!!
— Lo que sea, a eso te refieres.
— Así es.
— Ah, órale… Y para qué o qué
— Ah, cómo eres preguntón… Pues porque seguramente le dice al de arriba quién es más chingón, no?
— No, pues ya te cargó el payaso…
— Por qué
— Porque "La morenita", bueno, hasta "la blanquita", te dan la vuelta en eso de tener a más seguidores, gacho…
— Aquí, en México…
— No güey, en todo el mundo, tienen un buen de seguidores.
— Bueno, bueno… El sol sale para todos
— Pues tu día está medio nublado
— Bueno, le entras o no.
— Va. Pero quítame el dolor porque duele de su puta madre, y avísame cuándo me toca…
—No puedo decirte eso.
— Entonces no puedo darte mi alma
— Entonces no puedo quitarte el dolor
— Ah, no mames… No seas así, carajo!!!
— Tengo otra opción….
— Dimela, puta madre!!!
— Bájale!!!
— A ti no te está doliendo, cabrón
— Todos los dolores de nuestros hijos nos du….
— Chinga tu madre!!! ¿Me dices de qué se trata la otra opción?, por favor!!!
— … Uy, está bien, no te encabrones…
— Ya cabrón!!!
— Ok. Ok… Una pelea… En tu caso como Karateca, aplica… Porque según los estatutos del Mic…
— Chinga tu madre de nuevo, acepto, culero…
— Muy bien, deja arreglo los detalles
— Contra quién
— Contra quién, qué
— No mames!!! Contra quién es el tiro!!!!
— Ah... Contra el cáncer, es el que te está partiendo la madre, ¿no?, y...
— Va. Acepto, dime cuándo y dónde.
— Muy bien, te daré unos días para que reflexiones en lo que viene...
— Déjate de pendejadas y acelera los arreglos
— Bájale, cabrón, o me voy…
— Ok… Por favor, hermanito Cuauhtémoc… Si?
— O.k. Así le hacemos.
** Otro día en el Dojo…
—Sensei.. Llego temprano porque necesito platicar con usted...Voy por un último kumite.
— Órale, y dónde, con quién?
— Es un torneo espiritual, solo invitan a algunos de los del grupo espiritualista donde estoy…
—Ah, vaya… Muy bien. Dime en qué te puedo ayudar.
— Preparado estoy, solo me faltan algunas respuestas por ejemplo, para “es probable que me enfrente a “entes” más fuertes que yo” … Ante esa probabilidad, “¿Debo renunciar?”; tengo miedo, “ ¿Puedo hacer algo para no tenerlo?”, Etc….
— No habrá categorías?
— Sí, pero todos competiremos contra todos
— Tranquilo. Entes más fuertes que tú, no existen…
— Maestro, yo los he visto
— A eso me refiero… Los has visto, observado, medido contigo, Etc… Pero dime en realidad ¿A quién es a quien debes, "Ver, observar, medir, Etc."? ¿A ellos?
— No entiendo.
— A quienes debes conocer en realidad… ¿Es a ellos?. O.k. Bien¡¡, es bueno conocer a tu enemigo… Pero en realidad, dime, ¿En quién debes poner toda la atención posible?... En ellos... O en ti.
— ¿? … Yo me conozco.
— ¿Seguro?, pues deberías saber que ante la eminencia de las circunstancias, no debe existir espacio para la duda.
— Wow… Ya… Ya entendí. Oss., Sensei.
— Respuesta a tus dudas de “Renunciar”... Dime, ¿Tiene sentido?...
— Qué
— Renunciar, es hacer en tu vida "el efecto Titanic"
— No lo conozco
— Se dice que el Titanic, en su parte frontal, o Proa, tenía una protección de acero contra los icebergs… Cuando el capitán observa que tenía una montaña de hielo frente a su barco, decide, darle la vuelta, librando el iceberg que tenía enfrente… Desafortunadamente, por debajo de la superficie del mar, el iceberg, era más grande y es así que en el costado del barco, el cual no tenia protección como la proa, se destroza, provocando el hundimiento del famoso Titanic… Si hubiese reducido velocidad y, solo eso, se hubiera estrellado con la protección de proa y hubiese salvado el problema. ¿Me explico?
—No
— Cuando tienes frente a ti, un problema enorme, e intentas no darle importancia, darle la vuelta, hacerte el tonto pensando que pasará… ¿Qué pasa?
—Te hundes…
— Así es. Tarde o temprano, terminarás en el fondo de tus propios miedos.
— Ahora sí le entendí, Sensei.
— Excelente. Y por último, también mencionas tu miedo, cómo eliminar el miedo.
— Ah, sí… Es que, después de que sabes de qué se trata, y más, si ya te han puesto tus put…
— Cuida tu léxico!! No estás con tus amigos…
— Oss. Perdón, Sensei.
— Has visto la película de “Intensamente”
— No invente, Sensei…
—Cui-dado!!!
— Oss., Perdón… No, no la vi.
— Ahí puedes ver para qué sirve tener miedo, este sentimiento no es tan malo como parece, aquí lo hemos estudiado, agudiza tus sentidos, te mantiene alerta y saca lo mejor de ti; ante la adversidad, te ayuda a ser mejor… Siempre y cuando seas resiliente...
— Lo siento, se me olvidó que es eso...
— Nunca ves un problema...
— ... Ves una oportunidad de ser mejor.
— Asi es
—Bien… ¿Cómo hago eso, cómo debo hacer que el miedo se vuelva una fuerza a mi favor?
— Es un kumite¡¡¡…
— Sí. Ya le he dicho eso.
— Te enfrentas a algo o a alguien… Antes de estar frente a frente, los pensamientos te comen…
—Me tragan!!
— Te llenan de gran ansiedad; ante ello, solo hay que esperar y abrazar ese sentimiento con una actitud de aceptación y fluir con ella.
— Es que es difícil
—Piensa, ¿Tiene sentido pre-ocuparse con pensamientos absurdos y de los cuales solo tú tienes el control? El tiempo, no lo puedes controlar ni detener… ¿Pero tus pensamientos?
— Cierto, tiene razón…
— Pues ante esos pensamientos, antes de que llegue el momento, del enfrentamiento, lo ideal es, “Aceptación y fluir”... Porque ese miedo, no podrás quitarlo de encima de ti, hasta que estés frente al oponente. Por lo tanto... ¡Hasta entonces!, ¿Qué hay que hacer?
—Aceptar y fluir…
— Y… Te prometo, porque te conozco y por experiencia propia, que cuando comience el kumite… Te olvidarás de todo temor posible… ¿Sabes por qué sucede esto?
—No, Sensei.
— Porque en ese momento, Ya no importa nada, sacarás todo lo grande y maravilloso que hay dentro de ti… Y eso es tan grande, que no te importará si ganas o si pierdes… Solo estarás enfocado en lo que TÚ HACES Y ERES ante aquello con lo que combates… NO EN QUIÉN, O QUÉ ES AQUELLO; SÓLO ESTARÁS ENFOCADO EN TÍ.!!!
— Oss.!! Sensei!!!
— Suerte en tu kumite.
— Gracias, la voy a necesitar.
— NO LO OLVIDES… SOLO SÉ TÚ, FRENTE A LA ADVERSIDAD!!!
Y es así que cuando estamos frente a ese último kumite, el más importante, ese kumite que se vuelve inevitable, porque las circunstancias, aquellas que inexplicablemente aparecen, como el cáncer, no hay más que afrontar y no enfrentar, aceptar y fluir… Y combatir, nunca rendirse, combatir sin importar si vas a perder o ganar; porque en este combate, no hay nada más grande e importante que tener la dignidad de SER QUIEN SIEMPRE HAZ SIDO… Y hacer de este momento, el más grande de tu vida. Eso, esa actitud, nos abrirá las puertas para ver otra perspectiva de la vida… Nos abrirá el pecho y podremos ver y saber, todo lo grande que somos y lo que hay dentro de nosotros... No lo olvides: ante la eminencia de las circunstancias, no debe existir espacio para la duda... Sigue adelante.