-- Pero no me amenaces!!
-- ....
-- Órale pues...
-- ...
-- Órale... que la pases bien con tu amiga.
Después de ese breve diálogo... Lágrimas. Esas lágrimas que, cuando estás de este lado, las bendices, recuerdas y añoras..
Los ojos, sus ojos, vestidos de profundidad cercana,
alejados de una realidad intacta,
atorada en los recuerdos que
sujetos a la suerte de una mente,
deambulan sonámbulos y continuos,
buscando algo qué hacer,
y que retraídos
se contraen,
abstractos e inciertos
en una exclamación... :
por qué...
Por qué es así..??
...
Esa tarde, ella, en su cubículo de orientación y atención
sin gente que atender,
se quedó, (o más bien, yo me fui)
limpiando con pedacitos de papel higiénico,
unos ojos que lloraban
una ausencia...
de sí mismos.
Pedro Eduardo
Nov -19

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