Lilian,
rubia de mirada profunda y sonrisa seria,
en el entorno profundo
de su soledad
abarca el tiempo con su figura.
Ella, espera;
imagina que el tiempo
es un ave de vuelo alto,
imperceptible,
fugaz e indivisible...
lento como su lejanía
veloz como su existencia...
permanente.
Ella, Lilian,
de figura esbelta,
espera...
Lo que no sabe...
es que ya no hay nada...
que esperar.
Pedro Eduardo
Mayo/2014
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