Escritorio
de maderas y tinieblas
de consciencia.
Flota
bajo la tinta temblorosa
en suspiro de pluma seca
desnuda:
La Palabra.
Eres...
Soy.
Mis falanges hidratan
su mejilla
desnutrida;
recorren el espacio
del verso en blanco,
y tiernas acarician
su ritmo,
su frente, el olvido, la barbilla;
limpian un suspiro
de silencio.
Volver a sí
después de estar adentro,
salir
al reflejo nocturnal
de su vientre
que la vomita
y la vuelve a tragar
llama
de palabra...
que quemas
e iluminas...
Un punto final.
Kimer Ed
Agosto, 2020.

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