lunes, 26 de abril de 2021

SOLILOQUIOS, CUÁNTICA Y POESÍA

 


Y sin duda es donde el "ahora" nos ha "alcanzado"; tal vez y aun "estando en ella", (comentábamos de la física cuántica).  Alcanzado, porque hasta ahora la empezamos a conocer, (por lo menos yo); aun estando en ella, porque, ¿A caso hemos estado en otra parte?.

De alguna manera lo había predicho cuando definía el tiempo como algo inexistente, (irónico) siendo un jovenzuelo; o también cuando describía el circulo, afirmando que éste no tienen "principio" ni "fin" y sin embargo, están ahí ambos extremos, inmersos en sí mismos. 

Sin embargo, la evolución existe y la veo como frontal-circular y ascendente; sería importante preguntarnos, ¿hacia dónde vamos? pero de hecho continúa siendo una de nuestras máximas interrogantes desde los viejos tiempos junto con otras igual de enigmáticas:  ¿de dónde vengo?. 

Cuando miro la lejanía, me gusta. Mirar a las estrellas cuando el clima o el lugar las dejan ver, es algo que disfruto en sobre manera. Ese placer me hizo preguntar. ¿Por qué?, ¿Por qué disfruto ver la lejanía? Pero además esa lejanía tiene tintes de nostalgia por algo que desconozco,  nostalgia en el alma.  Desde muy joven siempre he creído que fuimos abandonados. Pero no sólo eso, además de ser abandonados, pienso, que hemos sido maldecidos por "aquello", que aún no sabemos "qué o quién es": Dios, el destino, la naturaleza, los extraterrestres, Etc. Somos un programa informático de ceros y unos, donde cuánticamente, estamos malditos y sentenciados a pensar y preguntarnos, eternamente, "por qué" o, por qué quiero ser "más y mejor", sin saber cuál es el límite de "más o mejor" y tal vez sin darnos cuenta que eso, tampoco existe. Preguntarme eso, y no saber qué, contestar... Duele. Por lo menos a mí. Y cuando duele, yo, me escabullo a las esquinas más profundas de mi ser y pateando sus escombros, donde en ocasiones me encuentro pedazos de sí mismo y mundos vividos, los cuales me hacen revivir o me intentan matar; ahí, me doy cuenta que el dolor, tampoco existe. Entonces comprendo o siento, que me acerco a la comprensión humana. Y asciendo en la poesía. No estaba, y estoy; sin ser, he sido... Y tan cierto es lo que digo, que ahora, no lo sé, pero ¿Pudiera, ser?. 

Entre otras, muchas otras concepciones, esto no deja de ser poesía.

 

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