jueves, 23 de diciembre de 2021

TIENE RAZÓN NEZAHUALCOYOTL (REFLEXIÓN DE FIN DE AÑO 2021)

 



De Nezahualcóyotl percibo su aceptación sobre la forma inalcanzable del Tloque Nahuaque; él describe sus miedos y enojo sobre no poder alcanzarlo y también habla sobre su resignación a no poder estar en él, excepto cuando ya no somos en esta tierra o vida.  Hasta que morimos y por ende partimos de este mundo que conocemos.  Es decir, percibo que al estar en este mundo, no somos lo divinos que creemos ser.  Pero además, como si no tuviéramos derecho a ello por el hecho de ser humanos.  Sin embargo, el mismo Nezahualcóyotl señala que los cantores de su tiempo o lo que yo llamo poetas de los nuestros, cuando llevan a cabo el canto o recitan poesía (yo agregaría, también cuando la escribimos), entramos en una introspección divina, y hacemos contacto con ese ser cósmico, cuántico o como él lo llama "Tloque Nahuaque".  No sé si a todos les pase, pero a él, a Netzahualcóyotl, cuando canta se ilumina su ser, se vuelve divino... Cuando canta, se vuelve Dios.

Lo entiendo.  Entiendo esa frustración de sentir lo que somos dentro de nosotros ante esa parte divina que trastocamos sólo en momentos eventuales o de excepción y lo que nos provoca en muchos momentos de nuestra vida; sé que aun no lo comprendemos del todo pero también sé que somos conscientes de que lo poseemos.  Sé también que tenemos la consciencia de que pertenecemos a una esencia que no está aquí con nosotros, pero sí en nosotros.  Y nos frustramos o nos enojamos por eso mismo, es en nosotros, pero nosotros no somos en ella... Pero finalmente lo aceptamos. En este sentido, ¿si él esta en nosotros, por qué nosotros no estamos en él?.  esa es la pregunta que contiene la respuesta a esa frustación.

Pienso en los animales.  Ellos, se dice que no tienen consciencia.  También se cree que algunos animales cuando saben que morirán, su instinto y metabolismo biológico se activa para morir sin percibir dolor alguno.  Yo lo dudo.  Yo dudo que no tengan la capacidad para estar conscientes de que en determinadas circunstancias no tienen comida desde el momento que tienen hambre y no han comido.  Y se nota en sus gestos.  Esos gestos para mí son humanos.  E identifico cuando un animal sufre o es feliz.  Ellos deberían estar mucho más enojados con Dios porque ni siquiera tienen la conciencia de que viven...  Sólo existen. 

Ahora entiendo porque Netzahualcóyotl se resignó a aceptar al Tloque Nahuaque como lo que es: un Dios arbitrario e incomprensible.

¿No les pasa temer a la gloria cuando sabemos que estamos cerca de ella? 

Cuando descubro, leyendo a Netzahualcóyotl, que se resigna y acepta la naturaleza de la divinidad del Tloque Nahuaque, sentir y decirse parte de él, sin estar en él, cuando dice: “somos contigo, no en ti; aquí, no allá; alégrate, amigo mío cuando seamos en él, allá. Pero soy el cantor y solo canto y flor cuando soy contigo”; descubro mi descontento por aquellos que son diferentes a nosotros y sufro con ellos (los animales).  Porque creo que es injusto tener la naturaleza que tienen, sin haberla pedido, (también hay qué decir que lo supongo).  Deduzco que no la piden a partir de considerar que no tienen consciencia.  Sin embargo...   Esto lo descubro en este momento:  quién define la consciencia como tal y por qué se dice que los animales, por ejemplo, o una piedra, no tienen consciencia.  Seamos sinceros.  Nosotros lo hemos inventado todo, y desde nuestra propia perspectiva, es y ha sido, lo que queramos que sea; pero ¿Qué tal y los perros tienen su propia forma de agradecer, frustrarse, o estar inconformes con lo que conocemos (nosotros) como divino?

Tiene razón Netzahualcóyotl... Me disculpo. Por lo menos hasta que encuentre otra razón para pensar lo contrario. 

 

Kimer Ed

Noviembre/2021

 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Gracias por tus comentarios.
Amo saber que me lees.