Letras caen en la escalera ascendente
cuerpo,
mundo;
derretidas
flujo,
ritmo,
rozan el cielo.
Las hundo en mi silencio
en la escena de mi ser y soledad
hacen fuego y chimenea del invierno
El crucifijo de mi diario acontecer
se bendice a su vista
mi barba toca pecho a su mirada
y caigo en sus brazos
carmín…
cereza.
Soy el olfato de su olor
en la espalda de su cabello;
en el vientre de su cuello,
renacido en un beso,
soy su quimera…
es mi
deseo.
Estás conmigo
como letras que describen lo que soy.
Pedro Eduardo
Nov. 2007.

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