Despejado y satisfecho.
Las hojas desprenden el otoño
entre ocasos atardeceres
... Despejado,
el horizonte me mira
el borde del abismo
no se vislumbra
... sus ojos brillan.
Vivo en su sonrisa
en su mirada muero
Despejado,
en su mente soy un eco.
Es el 5°
y se sienten muchos menos.
Entre rosas, algunas mieles
otras rasposas,
algunas espinas
muchas sabrosas...
parecieran
la frontera de un espejo...
menta y nieve su reflejo
En su nariz mojada
la actitud se levanta
en abrazos al entorno
al contexto
donde
la muerte en un dedo
su meñique suave
en vaivén y tenue movimiento
libre
indiferente
sin rencor
ofrece sabiduría
amor
extraño saber sabor humano
de
añoranza espiritual
que recuerda
satisfecha...
despejada...
estoy con Dios.
Pedro Eduardo
Autor
Ene 23, 2015

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