lunes, 10 de junio de 2019

UN RATÓN CON SUERTE



...  El teléfono en la oficina se encuentra descompuesto y vienen los técnicos para solucionar el problema.  Mi jefe aprovecha la ocasión para solicitar el cambio de ubicación del aparato y para ello hay que mover dos que tres objetos abandonados: un pantalón de mezclilla y un par de tenis viejos que se encuentran en la esquina por donde deben hacer un agujero en una de las paredes de concreto falso.  Mi jefe es el desafortunado que mueve esas cosas y a lo lejos de ahí, veo que avienta todo en una reacción rápida y espontánea… Ay, cabrón, no mames¡¡¡  dice espantado.. ¡¡¡Ratones!!!!...   (Silencio).... Mueve lo que aventó y pregunto, cuántos son...   Conté como cinco, cabrón...  Me alejo más y vuelvo a preguntar mucho más escandalizado, ¿¿¿Cinco???, me contesta después de un momento...   ¡¡¡Son unas madrecitas!!!(haciendo referencia al tamaño)... Intenta pisar aquello con cierto miedo… Pero ya no hay nada.   Se fueron, güey¡¡¡...   Ve mi cara y advierte: Ahorita me vas a ayudar a matarlos, cabrón... Tomo mi mochila de diario y presuroso le digo: ¡¡¡Estás pero si bien pendejo!!!.... y salgo de ahí.
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Pido a dos compañeros que lo ayuden sin mencionar qué tipo de ayuda necesita el jefe. Yo, a lo lejos de ahí escucho ajetreos, risas nerviosas y finalmente veo como salen a la calle sujetando de ambos lados una caja de madera donde se guardan más objetos abandonados.  Se vuelven a escuchar más risas nerviosas y uno que otro grito: ¡¡se te va!!!   Ya se fue, cabrón.   Yo, suspiro.
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Volvemos a la oficina mi jefe, un compañero y yo… y al acomodar los muebles que se movieron, mi compañero dice en un tono muy serio:   que te crees, que acabo de ver uno… (Silencio) Se escondió detrás del librero. Por supuesto, estoy afuera de la oficina.
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Mi jefe voltea a verme y dice: Ve a comprarme unas trampas... De esas donde se pegan las ratas.   No mames, yo no voy a traer nada, hermano.  Vas, cabrón, ¡¡¡ya!!!
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Regreso con dos cajas de cuatro trampas; las más económicas con la esperanza de que no sirvan.  Nos retiramos y salimos de la oficina…  Le pido al velador que él ponga las trampas, pero que al día siguiente, las cheque, y si hay ratones atrapados, las saque, por favor.
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AL DIA SIGUIENTE
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Abro la oficina, entro como si nada y olvido lo que había pasado el día de ayer.   Cuando muevo mi silla veo una trampa y doy un salto hacia atrás al ver a un pequeño ratón atrapado que no se mueve y, recuerdo al cabrón del velador; lo imagino cagado de risa.  Vuelvo a asomarme a la trampa... ¿Estará vivo?, me pregunto... me acerco más... Salto nuevamente hacia atrás… veo cómo tristemente se mueve intentando liberarse.   ¿Qué hago?, pienso.  Camino de un lado hacia otro, vuelvo a ver hacia la trampa...  me acerco más... veo el tamaño del ratón y me da lástima ver cómo lucha por liberarse.  Levanto la trampa muy despacio y un tanto horrorizado...   Observo al pequeño animal...  Es tan pequeño, que al verlo más de cerca, mi horror se vuelve ternura cuando levanta su mirada; su cara es pequeña, sus orejas... No. Es de orejas grandes, como los ratones de las caricaturas...   Me observa con cierta curiosidad y parpadea... Sus grandes ojos están llorosos... Vuelve a luchar por liberarse...  ¿Llorará?, me pregunto...   ¿Pero, qué te pasó, amiguito?, estúpidamente le hablo... Lo dejo nuevamente en el suelo...   No puedo arrojarlo así a la basura…  Me digo decidido a cambiar su historia.
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Levanto la caja de la trampa utilizada que está sobre un escritorio, solo fue utilizada una trampa. Leo las instrucciones y veo que no hay forma de liberarlo.   Sin embargo, en una de las observaciones dice que:  "si se moja, la masa pierde la consistencia y se vuelve gelatinosa; que se quite el exceso de agua y volverá a su estado normal".  Levanto mi cara y reflexiono: ¿Lo habrán puesto ahí con toda intención para tipos lindos como yo?...   Busco una bandeja y mido la trampa.  Es muy pequeña, necesito una más grande...  ésa es perfecta!!!
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Levanto la trampa utilizada con mi nuevo amiguito atrapado...  Lo vamos a intentar, ¿O.K?, le digo nuevamente en forma por demás estúpida. La vuelvo a dejar en el piso y primero mojo su cola… espero unos segundos y veo qué pasa...  ¡¡¡sí!!!, se libera la cola.  Mido la trampa en la bandeja… Pongo agua en el recipiente y analizo la forma en que la utilizaré sin que mi amigo se ahogue.  Levanto nuevamente la trampa y lentamente la introduzco con mi amigo aun atrapado, lentamente...  ¡Demonios!, ¡¡¡hubiera puesto agua tibia, es muy pequeño!!!...  Lo siento, ya el agua cubre su cuerpo… Dejo su nariz que no se encuentra pegada, fuera del alcance del agua...   Espero un momento... Y veo como poco a poco se libera...  Una pata primero..., Luego otra.... Las dos traseras…  Faltan dos...  Falta una...  ¡¡¡Lo vas a lograr, amigo!!!...   Llevo la bandeja con el pequeño ratón y su trampa que poco a poco deja de serlo.... Lo deposito lentamente en el tinaco de basura que afortunadamente tiene muy poca....   Acomodo el recipiente de tal forma que no se derrame y que tampoco lo vaya a ahogar...  Está hasta el fondo del tinaco bien acomodado… No hay luz...   Lo dejo y contento me retiro...   Tengo curiosidad...  Vuelvo con mi teléfono celular y la lámpara encendida...  Lo veo luchando...  Falta muy poco...   Al fin lo logra y veo su extraordinaria y pequeña anatomía nadando  en la bandeja de la cual no puede salir...  Sonrío...  Tomo una orilla y derramo el agua...  Cae fatigado pero ya seguro... Y le digo...:   ya cumplí, amigo...  ahora te toca a ti...
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Esta noche escribía triste... pienso en ese ratón y balbuceo...  ¿Gracias?; no, amigo, gracias a ti, ya no lo estoySoy un ratón con suerte.

Pedro Eduardo
Agosto/2014. 

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