Lo mira el reloj.
El pecho plano
besando la espalda;
el vientre...
tan grande como sus ansias.
La voz enjuta...
Letras secas,
chupadas,
acartonadas en el olvido...
Gigantes de
Por qué's
de su cabeza
resbalan ideas...
caen al piso
y a las manos del hombre.
Su respiración... acompasa
entre muerte y vida
la mosca que consuela
su labio inferior...
Su mirada atraviesa el alma
no tan grande como sus ojos
... Ya no tiene.
Al igual que el espíritu
se fue con los perros.
Otros más perros...
se lo comieron.
Su paciencia avizora el tiempo
y esperanza...
Tientas manos
empujan las manecillas
(La muerte es mejor)...
Sí, lo mira el reloj
triste reloj de tiempo
en todo el tiempo...
Vivir sin merecerlo.
Pedro Eduardo
Jun/2001

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