No soy muy viejo pero tengo los años para saber cuando darme un tiempo y disfrutar de mis recuerdos a solas.
Son las diez de la noche y me encuentro en la terraza de mi casa. Observo el andar citadino del que no descubro aun bien a bien por qué me atrae. Es algo en mi interior que se genera a partir de saber que un evento me espera en algún momento del día y exigirá lo mejor de mi; una sensación que recorre el interior de mis venas agudizando mis sentidos y persiguiendo un objetivo; no lo sé, tal vez eso sea; la ciudad me hace más frio... Objetivo; me enviste de frac y portafolios, lunes, lentes y lógica, donde los sentimientos, aprietan la sensibilidad y, desnudos esperan el tiempo o soledad para darse una oportunidad de recordarse como lo que me son... Un humano sensible.
Y pareciera nocivo, pero no; es algo que disfruto desde afuera; el placer de no estar ahí y fluir con la luna; si la hay porque si no, inventarla no es difícil. Es como contar las estrellas que nunca termino de contar pero que te ayudan a no estar excepto contigo.
Momentos donde el tiempo vuela a la tenue soledad de mis ayeres procurando la nostalgia; hace bien hundirse en ella, pero hay que tener cuidado de no quedarse atascado en un sinónimo de tristeza.
Sabores, sonidos, imágenes, olores; ya de la jornada o alguna evocación guardada en el alma.
Ya en mi recámara, recurro al libro de temporada, el viejo de poesía o algunos versículos de la biblia; cuando las ansias me lo exigen, a todos ellos y más.
Por las mañanas no acostumbro fumar, son tantas las actividades del día y tan de moda criticar el disfrute de un cigarro que prefiero abstenerme hasta llegada la tarde o noche.
Ya ahí, desnudo de la oficina y toda su cotidianidad, según el estado de humor o la actitud, me acompaño de una taza de café, un whisky con hielo o una copa de vino tinto; me voy a la terraza y desempolvo los fantasmas del pasado, presente o futuro en mi pensamiento observando el espejo citadino... Da igual fumar aquí o allá; según la ocasión, las letras de un poema, o la esencia de una piel... De varios que destaquen su preferencia por estar... Igual que yo; desnudos y sin sueño de eternidad con un sabor a quimera...
Un cigarro. En esos momentos de mi diario acontecer, un buen cigarro o habano, me suscribe al derecho de fumar... ¿Saben por qué?
Para los que fumamos ¿Existe un mal cigarro o habano que acompañe nuestros momentos?
Kimer Ed.
Marzo 2008

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