En el efecto etéreo
donde flota la causa,
no existe más reacción
que la acción,
de la inamovible mentira
que es verdad.
El tiempo,
se hace impuntual
en la realidad de su fantasía;
resulta que es todo
resumida en nada.
Por lo que en verdad os digo:
no me creas cuando tomes
o sujetes lo intangible,
aquello sin olor, sabor
o sentido...
Que pudieras encontrar
en el vacío de algún destino.
Yo, ¿Puedo presumir que te tengo?
...
Pero, oh, sí...
¡¡Puedo decir que te amo!!
Kimer Ed.
Febrero 2007

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