Dos pequeñas carpas nadaban por primera vez río arriba, enfrentando la fuerza de la corriente. Tenían que llegar hasta la gran roca para poder descansar antes de continuar hacia la siguiente, aún más grande y desafiante, ambas separadas por la misma distancia.
Al
alcanzar la primera roca, una de las carpas, jadeando, le dijo a la otra:
—Lo
siento, ya no puedo continuar. Estoy muy cansada. ¿Y tú?
—También
estoy cansada —respondió la otra—. Pero el trayecto hacia abajo es tan largo
como el que acabamos de recorrer.
—Pero,
si voy río abajo, no tendré que hacer ningún esfuerzo —dijo la primera.
—Pero,
si sigues río arriba, sabrás de qué estás hecha.
Ambas
carpas se miraron en silencio, se despidieron sin palabras, y continuaron su
destino: una río abajo, la otra río arriba.
A la
mañana siguiente, la familia Tonal que descansaba en la casa de campo, disfrutó
de dos ricas mojarras al mojo de ajo.
Kimer Ed
Mar/2025

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tus comentarios.
Amo saber que me lees.