domingo, 28 de abril de 2019

MIXE



En una tarde de abril cuando los bosques se visten de ocaso, Saa Ìì o Pájaro sagrado, se dirigió al lugar de siempre para la meditación de cada semana, antes del sermón del abuelo Mëj tzatzok o gran piedra.
Eran largos los sermones del abuelo, pero a falta de personas con quién platicar de algo interesante, los cuentos semanales de Mëj tzatzok eran un manjar para el espíritu Mixe.

Los padres y la más pequeña de sus hermanas de Saa Ìì, habían muerto en los brazos de Wäjtsääny o Serpiente con cuernos.  Eso era lo que decía el abuelo, aunque Saa Ìì nunca la había visto…

Ahora, era tiempo de meditar.  Cerrar los ojos, contar del uno al diez, subir la pirámide contando escalones y al llegar a la cima, pensar en la mente vacía, no pensamientos… bajar y contar los escalones nuevamente, retornar a la cuenta inversa del diez al uno y antes de  abrir los ojos saborear una paz interior extraordinaria; así eran las tardes de meditación para Saa Ìì.

Sin embargo, en esa tarde… Kìmì Tuu o Estrella de la mañana, que asechaba desde lejos, fue acercándose poco a poco...

-     ¿Kimi Tuu?

-       ¿Saa Ìì?

-       ¿Qué haces aquí?

-       Te miraba mientras meditaba…   y…

-       Qué…

-       Vi tanta paz en tu semblante que sin querer…   te besé…

-       Cómo…

-       …  con el pensamiento.

-       Kimi Tuu, Estrella de la mañana, princesa de los Mixe, no debes pensar en eso, los Xëëmapyë o adivinos de los días…   nunca lo permitirían…

-       Saa Ìì, Pájaro sagrado, príncipe de los Mixe…    hoy más que nunca, siento sed , deseo.  He dado mi alma a Wäjtsääny pidiéndole besar tu boca…   pero vi tanta paz en tus ojos cerrados…

-       Kimi Tuu, lo sé, ella, Wäjtsääny, estaba aquí… es tal y como lo dijo Mëj tzatzok: blanca, ojos de chacal, piel de piedras y cuernos de fuego…  me habló, la vi en mi mente, pero, no ha podido vencerme… el abuelo ya no tarda en llegar, por favor, Kimi Tuu, medita conmigo…  o quien va a besarte seré yo…

La noche cayó en la tierra de los Mixe.  El bosque dejó paso a los cantos nocturnos y los dos hermanos, Saa Ìì y Kimi Tuu, escuchaban el sermón del abuelo.

Pedro Eduardo
   Abril/2019

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