Hoy anduve por el bosque de la gran ciudad.
Me dijeron que ahí encontraría una alfombra mágica que me llevaría al
castillo de las sonrisas...
Un monstruo de timbre cubierto del asfalto matutino me dio las claves...
Pero solo me interesaba la clave con la que podría encontrarla en el
“adondefuera” café.
Algunos caballeros de la andanza matutina con espadas indiferencia, pulseras
tic-tac-exacta e inclina cabezas digitales en mundos alternos y cuántica
moderna en gestos de inteligencia, intentaron detenerme…
pero ya saben... fuerte y seguro, veloz y
grande.... fresco regadera y montado en mi Corcel optimista de color azul mañana,
emprendí la búsqueda de esa alfombra con la esperanza de ver las olas en
movimiento… de sus pestañas.
Y ahí estaba, en el día a día, en el aroma cotidianidad entre esmog algodón y tenues grises acariciando el color de mi pensamiento... alegre y sol.
A la entrada del espacio abierto y gris, la alfombra mágica, estaba
custodiada por Locura y Reflexión...
No sé qué sucedió, pero al recordar su mirada, tomé la emoción de mi sable
sensación, amagué a Locura que intentaba detenerme, la elevé por los recuerdos
de mi inocencia y la metí a la boca de mi destino donde se deglutió entre
dientes de esperanza.
Reflexión luchaba por lo que había visto su parsimonia, pero ya no estaba
Locura... y ahora, bajo su trascendencia de filósofa barata, vestida en satín
blanco de estrella con calma sinuosa, entró en mi espíritu.... en mi alma... donde
se quedó dormida.
Yo, alimentado de quienes la custodiaban, tomé la alfombra mágica y subí con
mi Corcel en ella… y juntos volamos a su encuentro.
Ya en lo alto de su grandeza, toqué la ventana de invierno con aroma de café...
estaba en la torre más alta.
Al asomarse, ella, miré sus ojos de cristal y viento... espejo y mar.… sol y
cielo... café y menta.
Sin pensarlo tomé sus manos... ambos recogimos sonrisas y nos llenamos los
bolsillos de vida, portafolios, café y menta; aromados de su perfume, salimos
de ahí subidos en mi Corcel.... sobre la alfombra mágica...
Alfombrado de amor, menta y café… rumbo a la oficina.
Pedro Eduardo
Marzo/2010/2019

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