sábado, 26 de enero de 2019

A LA OFICINA (LA ALFOMBRA)



Hoy anduve por el bosque de la gran ciudad.


Me dijeron que ahí encontraría una alfombra mágica que me llevaría al castillo de las sonrisas...

Un monstruo de timbre cubierto del asfalto matutino me dio las claves...

Pero solo me interesaba la clave con la que podría encontrarla en el “adondefuera” café.

Algunos caballeros de la andanza matutina con espadas indiferencia, pulseras tic-tac-exacta e inclina cabezas digitales en mundos alternos y cuántica moderna en gestos de inteligencia, intentaron detenerme…  

pero ya saben... fuerte y seguro, veloz y grande.... fresco regadera y montado en mi Corcel optimista de color azul mañana, emprendí la búsqueda de esa alfombra con la esperanza de ver las olas en movimiento… de sus pestañas.

Y ahí estaba, en el día a día, en el aroma cotidianidad entre esmog algodón y tenues grises acariciando el color de mi pensamiento... alegre y sol.

A la entrada del espacio abierto y gris, la alfombra mágica, estaba custodiada por Locura y Reflexión...

No sé qué sucedió, pero al recordar su mirada, tomé la emoción de mi sable sensación, amagué a Locura que intentaba detenerme, la elevé por los recuerdos de mi inocencia y la metí a la boca de mi destino donde se deglutió entre dientes de esperanza.

Reflexión luchaba por lo que había visto su parsimonia, pero ya no estaba Locura... y ahora, bajo su trascendencia de filósofa barata, vestida en satín blanco de estrella con calma sinuosa, entró en mi espíritu.... en mi alma... donde se quedó dormida.

Yo, alimentado de quienes la custodiaban, tomé la alfombra mágica y subí con mi Corcel en ella… y juntos volamos a su encuentro.

Ya en lo alto de su grandeza, toqué la ventana de invierno con aroma de café... estaba en la torre más alta.

Al asomarse, ella, miré sus ojos de cristal y viento... espejo y mar.… sol y cielo... café y menta.

Sin pensarlo tomé sus manos... ambos recogimos sonrisas y nos llenamos los bolsillos de vida, portafolios, café y menta; aromados de su perfume, salimos de ahí subidos en mi Corcel.... sobre la alfombra mágica... 

Alfombrado de amor, menta y café… rumbo a la oficina.

Pedro Eduardo
Marzo/2010/2019

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