Arribita del cerrito, entre la
noche y la nieve,
cuarenta y tantas estrellas que no veo...;
El frió de su inmensa soledad...
Son palabras que no alcanzan a
describirla.
Su martilleo en-muda, en-negra,
mancilla el alma;
tristezas warp entre hoyos negros
taladran el
silencio
grandes como la nada...
inmensas como la nada
vacías como a nada
... nada.
Yo
no busco una estrella, ni a Santa, ni a reyes,
busco
más de cuarenta y tres...
Mi conciencia se esconde ahí
en la llaga,
entre las cenizas hipócritas
y titilar de ojos rojos
que atraviesan tinieblas
miedo...
a no tener miedo.
Cuánta verdad hay ahí
en mis motivos
para partirles su madre
Cuánto odio se genera
en la impotencia de pretender
olvidar
que no soy lo que pudiera
y que bien pudiera lo que no...
Y tú, que el alma te sabe a hiel,
cierra tus ojos
descansa el alma
imagina un sueño
...
tengo fe.
... Vamos a despertar.
Pedro Eduardo
Diciembre/2014

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